379.

HOSTELERÍA

 ¿Qué más darán dos cubitos de hielo que tres o uno? ¿Qué importa si en vez de champú para pelo graso hay champú para pelo normal? ¿Tan esencial es que se encuentre la cama descubierta, esperando la llegada, o que no presente más arreglo que el realizado por la camarera a primera hora de la mañana? ¿Para qué gastar el dinero en depositar dos bombones sobre las mesitas de noche cada tarde? ¿Es para tanto molestarse porque el croissant está sólo medio tostado en vez de haber sido bien pasado por el tostador? ¿O que la mantequilla sea presentada a punto para ser untada o que esté algo más fría? Tantos y tantos detalles cuya importancia no acababa de entender le convencieron, tras concluir con brillantez sus estudios de hostelería, de que sería más feliz trabajando como encargado de la pensión Laurita.

 

Anuncios

One Comment on “379.”

  1. José Manuel López Muñoz dice:

    Yo también preferíria trabajar en la pensión de Laurita. Pero es cierto que ese conjunto de pijadas se han convertido en un signo del buen trato al huesped, quizás para compensar la frialdad y el trato impersonal de la mayor parte de los hoteles, contra más estrellas más bombones y más champús


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s