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Más aún: los historiadores de la «Historia del Hombre» no quieren o no pueden acordarse del hecho de que si el «Hombre» se constituyó en el centro de un círculo de dignidad llamado a ser situado por encima de todos los demás animales y seres que habitan los cielos y la tierra, fue debido, no tanto a los supuestos atributos sublimes de su humanidad, tales como el lenguaje, la razón, la moral –puesto que estos atributos se reconocerán, a veces incluso en grado superior, en muchos animales–, sino a la identificación de los emperadores con los dioses inmortales, por ejemplo, a la apoteosis de Alejandro como hijo de Amón o de Zeus. En especial, estos historiadores humanistas no quieren o no pueden reconocer que fue el Imperio cristiano, a partir de Constantino el Grande, quien pudo llevar a cabo la «exaltación del Hombre». Una exaltación en torno a la cual se constituyó la Antropología moderna. Una exaltación que se debió no tanto a la consideración del hombre, en general, sino a la consideración de la humanidad de Cristo, en tanto que Segunda Persona divina de la Santísima Trinidad, unida hipostáticamente a la naturaleza humana. Fue el Dios hecho hombre, Cristo, quien en el Occidente cristiano, pero no en el Islam, elevó al hombre por encima de los animales, de los ángeles, de los arcángeles y de los extraterrestres. La «dignidad del Hombre», en torno a la cual giró en gran parte el llamado «Renacimiento», y que algunos escritores franceses han confundido con la «invención del Hombre», no sería otra cosa, según esto, que la expresión del cristianismo frente al islamismo; y por ello la Antropología, como ciencia contradistinta de la Zoología (que no se reduce a esta), solo pudo constituirse en Occidente, y no entre los musulmanes, que harto tenían con anegar al hombre en el Entendimiento Agente Universal. Sólo el Imperio cristiano, desarrollado bajo el «Reino de la Gracia», pudo abrir el camino al descubrimiento del «Reino de la Cultura», en torno a la cual giraría la llamada Antropología cultural.

Gustavo Bueno, “La Historia Universal como perspectiva”, El Catoblepas, http://www.nodulo.org/ec/2011/n118p02.htm, (edición electrónica en http://www.nodulo.net/elibro.htm), pág. 63.

 

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