450.

Mucho tiempo te ha llevado leer el compendio que D.C. Somervell realizó de la monumental obra. Invirtió Arnold J. Toynbee tres décadas concluir su Estudio de la historia, tal como indica al final de la serie de tomos en un capítulo dedicado a explicar las razones que le impulsaron a abrazar la ciclópea tarea. Pertenece el estudio a esa rama de la metahistoria que algunos introducen en el segmento calificado de “filosofía de la historia”. Adopta como objeto de estudio el concepto de “civilización”, fija el número de las mismas y las divide en diferentes subgrupos conforme a sus orígenes, filiaciones y pervivencia. Hace depender su nacimiento, desarrollo y colapso de las incitaciones, de los retos a los que se enfrentan. Retos que deben tener un tono mesurado. Tanto el excesivo como el tímido hacen abortar las civilizaciones. Aunque introduce a Dios en el cotarro, no deja un amplio margen a su mano y, en la línea de aquella historiografía que inauguró Tucídides, entrega la indagación a la racionalidad. Es humilde cuando reconoce que la ley histórica no aspira a la exactitud de la ley física. En suma, tres tomos que has leído con fruición, subrayando y reflexionando. Te quedas con esa clarividencia, que él fue el primero en observar, de que el socialismo y el comunismo no son sino pseudo religiones que vinieron a llenar el hueco dejado por el descreimiento en el cristianismo. Te quedas con la acertada visión de que la conversión en religión del budismo lo libró de desaparecer convertido en una escuela filosófica más, impotente como son todas de alcanzar el núcleo del alma de los pueblos. Te quedas con su amplitud de miras al contemplar todas las manifestaciones humanas a lo largo de los siglos, no sólo la historia europea. Te quedas con la impresión de lo arduo que resulta hacer encajar la historia en moldes interpretativos, aún siendo grandemente meritoria la tarea. Te quedas con la mejorable traducción al español y tu frustración por no acceder al original inglés.

 Arnold J, Toynbee, Estudio de la historia, trad. de Luis Grasset, Barcelona, Altaya, 1994, 3 vols.

Anuncios


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s