488.

Conocías el verso ya de antes. Y al poeta. Pero no te resultó tan estremecedor hasta que lo oíste recitar. Estas experiencias son similares a la iluminación. Nadas entre las aguas de la vida diaria o de los textos que ya conoces sin que seas consciente de su potencia. Hasta que un día, en un momento decidido por los dioses, algún resorte en ti se estremece y la fuerza de lo ya percibido resucita y te invade con toda su tensión. Te emocionaste y creíste que estabas oyendo el verso más hermoso que nunca se haya deslizado dentro de ti. En su contenido y en su sonoridad, culminaciones de un poema que en toda su extensión, en todo su desarrollo te sumerge en la forma pura casi platónica que sugiere su título. L’infinito de Giacomo Leopardi concluye con suavidad de un big bang si no cósmico, al menos íntimo: il naufragar m’è dolce in questo mare.

 

Anuncios


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s