528.

Cuentan las crónicas que el último gobernador británico de una colonia africana en la ceremonia de traspaso de poder durante el proceso de independencia, le comentó al flamante nuevo presidente que tenía delante de él a la Suiza de África. “Estoy de acuerdo; pero, por favor, tráigame a los suizos” dicen que dijo el a buen seguro aprendiz de dictador. Ilustrativa como ninguna esta anécdota pretendidamente veraz y, en todo caso, verosímil y certera. Lo que hace la prosperidad de los países no son los recursos naturales, ni los climas benévolos, sino sus gentes. Cualquier ideología sana, propugne unos caminos u otros, regalará en tales lugares sus mejores frutos. Por contra, las mejores ideas sucumbirán a la ruina y la miseria entre pueblos escasamente dotados para sacar de sí lo mejor de la naturaleza humana. Ya se ha estudiado y hay propuestas de explicación de la razón de tales divergencias en la especie. No las conoces a fondo. Pero da igual. Lo más interesante del asunto está claro desde el inicio.

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527.

Tρεῖς εἰσι τόποι, περὶ οὓς ἀσκηθῆναι δεῖ τὸν ἐσόμενον καλὸν καὶ ἀγαθόν· ὁ περὶ τὰς ὀρέξεις καὶ τὰς ἐκκλίσεις, ἵνα μήτ᾽ ὀρεγόμενος ἀποτυγχάνῃ μήτ᾽ ἐκκλίνων περιπίπτῃ· [2] ὁ περὶ τὰς ὁρμὰς καὶ ἀφορμὰς καὶ ἁπλῶς ὁ περὶ τὸ καθῆκον, ἵνα τάξει, ἵνα εὐλογίστως, ἵνα μὴ ἀμελῶς· τρίτος ἐστὶν ὁ περὶ τὴν ἀνεξαπατησίαν καὶ ἀνεικαιότητα καὶ ὅλως ὁ περὶ τὰς συγκαταθέσεις. [3] τούτων κυριώτατος καὶ μάλιστα ἐπείγων ἐστὶν ὁ περὶ τὰ πάθη· πάθος γὰρ ἄλλως οὐ γίνεται εἰ μὴ ὀρέξεως ἀποτυγχανούσης ἢ ἐκκλίσεως περιπιπτούσης. οὗτός ἐστιν ὁ ταραχάς, θορύβους, ἀτυχίας, ὁ δυστυχίας ἐπιφέρων, ὁ πένθη, οἰμωγάς, φθόνους, ὁ φθονερούς, ὁ ζηλοτύπους ποιῶν, δι᾽ ὧν οὐδ᾽ ἀκοῦσαι λόγου δυνάμεθα. [4] δεύτερός ἐστιν ὁ περὶ τὸ καθῆκον· οὐ δεῖ γάρ με εἶναι ἀπαθῆ ὡς ἀνδριάντα, ἀλλὰ τὰς σχέσεις τηροῦντα τὰς φυσικὰς καὶ ἐπιθέτους ὡς εὐσεβῆ, ὡς υἱόν, ὡς ἀδελφόν, ὡς πατέρα, ὡς πολίτην. [5] τρίτος ἐστὶν ὁ ἤδη τοῖς προκόπτουσιν ἐπιβάλλων, ὁ περὶ τὴν αὐτῶν τούτων ἀσφάλειαν, ἵνα μηδ᾽ ἐν ὕπνοις λάθῃ τις ἀνεξέταστος παρελθοῦσα φαντασία μηδ᾽ ἐν οἰνώσει μηδὲ μελαγχολῶντος.

 Tres son las áreas sobre las que el hombre que pretenda ser virtuoso debe ejercitarse. El área que trata sobre los deseos y las aversiones para no fracasar en lo que se desea ni caer en lo que se odia. El área sobre los impulsos y motivaciones, esto es, sobre lo conveniente para vivir ordenada, racional, no descuidadamente. La tercera consiste en el área que trata sobre verse libre del engaño, sobre la discreción y, en conjunto, los consentimientos. De estas áreas, la más importante y la que fundamentalmente urge es la concerniente a las pasiones. Las pasiones, en efecto, no surgen a menos de que el deseo se frustre o la aversión se presente. Éstas son las que traen perturbaciones, alteraciones, infortunios, desgracias; las que crean lamentos, gemidos, envidias, envidiosos, celosos, por cuya culpa no podemos ni siquiera escuchar la razón. La segunda trata sobre lo conveniente. No debo ser impasible como una estatua, sino observar las relaciones naturales y adquiridas de forma respetuosa, como ser piadoso, como hijo, como hermano, como padre, como ciudadano. La tercera es la que impulsa a los aventajados, la que concierne a su propia seguridad para que ni en sueños, ni en la ebriedad, ni cuando se tiene el ánimo decaído ninguna apariencia, cuando se presente, pase inadvertida y sin ser sometida a examen.

Epicteto, Discursos   III 2.1-5.


526.

El principal defecto de la democracia moderna en los países occidentales es que se ha convertido en una manifestación de publicidad engañosa. Por el curso de la sociedad y su evolución, las elecciones se han convertido en campañas publicitarias donde se pretende vender un producto milagro. Bien podría la mercancía equipararse a los elixires milagrosos que las viejas películas del oeste presentaban en voz de predicadores con guardapolvos ajados y sombreros mugrientos en los pueblos de un desierto perdido. La diferencia, enorme, es que hoy se pone en funcionamiento toda la ingeniería del mercadeo y su arrollador empuje. El político es un contemporáneo charlatán de feria que intenta colocar en una clientela alelada un bálsamo de Fierabrás por el módico precio de un voto. Una vez vendido el producto, huye de escena y échenle galgos a ver quién lo atrapa. Pasados cuatro años, regresa con idéntico producto, la etiqueta modificada en un envase alterado mínimamente, y una audiencia apresada de dolores, ansiosa de esperanzas, por más que sean increíbles, vuelve a comprar el mejunje pensando que todas sus penas serán disueltas entre sus gotas. Y así vuelve a ocurrir en un ciclo interminable que puede resistir tanto como la desesperación humana. Ayudan al mercachifle vecinos de la población (posteriormente remunerados con generosidad) que, como ganchos, empujan a los demás a la compra asegurando que ellos antes eran inválidos y que gracias al Sulfatín maravilloso del doctor Salvador recuperaron el movimiento de sus piernas. Cámbiense los ítems del símil por los correspondientes, fácilmente imaginables, reales y crees que ofreces una visión muy próxima del mercadillo de la política en la democracia de tus días.


525.

Cuando a fines de los 80 empezaron a caer los regímenes comunistas de la Europa oriental, hubo quien, aludiendo a la finada Unión Soviética, tuvo la jocosa lucidez de afirmar que el socialismo real es el camino más largo para pasar de la sociedad feudal a la sociedad moderna. En esa línea de frases más o menos sentenciosas, bien pudieras decir que el mayor logro del socialismo andaluz es el redescubrimiento de la esclavitud. En versión postmoderna, claro. No hay grilletes, ni barcos negreros, ni latigazos. Pero, en la mejor tradición de la trata de esclavos, los socialistas andaluces dan a luz la rutilante idea de trabajar gratis para un amo insaciable, glotón y maltratador (psicológicamente). Lo dice el Rector Magnífico de la Universidad de Almería, Dr. D. Pedro Molina (socialista, claro), y lo apoya entusiasta, con largos aplausos de orejas y palmas, el Excmo. Sr. Consejero de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo (respire ya, pues), D. Antonio Ávila. Se trata de contratar profesores que den clase sin cobrar. Encima, asevera el ministrillo que tal actividad benéfica constituiría punto de honor para el sujeto. Todo este manejo mueve a risa, tanto como ese engendro de Universidad, esa medusa llamada Consejería de Bla-Bla y ese polifemo denominado Junta. Todo es abracadabrante. Si no fuera porque la universidad española es filfa, bien pudiera indignar lo que los ilustres catedráticos, profesores titulares, asociados y demás flora-fauna van a hacer con el mísero pringado: reírse de él cuando se dé la vuelta. O en su cara, como acostumbra en su desmadejada altivez el Alma Mater carpetovetónica.


524.

NO

 Era tan tímido, de una timidez tan enfermiza, que no recordaba haberle dicho nunca a nadie una palabra cuyo simple sonido lo desmadejaba: “no”. Tampoco recordaba el número de las infinitas ocasiones en que esa imposibilidad casi física de pronunciar el nefando monosílabo le había provocado desgracias sin cuento. Es difícil que alguien pueda hacerse cargo del cúmulo de adversidades que se desploman sobre la cabeza de alguien incapaz de decir “no”. Le habían vendido enciclopedias que nunca usó, cachivaches inútiles que fueron despachados con ira a la basura al poco de ser recibidos en el domicilio. Había aceptado ofertas comerciales de las que jamás hubiera adivinado la existencia por culpa de su debilidad. Había tenido que afrontar labores impensables en sus trabajos, ceder ante presiones de superiores y chantajes de sus compañeros. Tampoco sus amigos y familiares le resultaron propicios a causa de su defecto. Todos conocían su debilidad y lo miraban con la compasión burlona que se dedica a los imbéciles sin que nadie tuviera hacia él una muestra de solidaridad. Hasta perdió parte de una opípara herencia por no negarse a la petición de un primo lejano que acudió a su lado lloriqueando por una supuesta insolvencia grave y suplicándole que le cediese los derechos. Su vida, de este modo, iba deslizándose por un tobogán de desdichas hasta que a la edad de cincuenta años, después de una enfermedad que estuvo a punto de dar por finiquitados sus días, decidió cambiar el rumbo de su existencia. Sabía perfectamente que el mayor de los obstáculos para su regeneración era su impotencia a la hora de pronunciar la palabra “no” y se hizo a la idea, tomando fuerzas de donde pudo, de que en adelante sería inflexible con esa terrible conjunción de dos sonidos, consonante más vocal. Por eso se sintió tremendamente orgulloso de sí mismo cuando le espetó el primer “no” de su vida a Carolina, esa divorciada del bloque 3, segundo A, escalera izquierda que en su atrevimiento llegó a proponerle un compromiso de vida en común, después de haber salido con él durante dos meses. Se sintió inmensamente orgulloso cuando la vio marcharse envuelta en lágrimas, aunque algo en su interior le dijera que era la única persona en su vida a la que hubiera dicho un “sí” realmente auténtico.


523.

Auténtica enciclopedia en el mejor sentido del vocablo es el libro que hoy traes a este blog. Es un estudio definitivo, teniendo en cuenta el sentido restrictivo que debe dársele a cualquier tipo de investigación. Fuiste tras él nada más conocer su existencia. Su densidad es tal que ha sido leído entreverado de otras lecturas que aliviaran su peso. No te ha defraudado lo más mínimo, aunque en las partes dedicadas a la filosofía hindú te perdías con frecuencia. Menos cuando era el budismo el que salía a escena. La obra repasa en clave comparativa las dos tradiciones de pensamiento en uno y otro enclave del globo terráqueo. El autor aboga por los contactos. Primero a través del Imperio Persa y luego a través de las conquistas de Alejandro Magno. El asunto da para las 732 páginas y daría para mucho más. La propuesta, además, está salteada por sagaces y serenos comentarios a las tergiversaciones, a veces divertidas, de los nuevos nacionalistas indios y sus fantasías antioccidentales. Obra indispensable que ha marcado época para aquellos interesados en esos dos mundos. Y confirma la sospecha que tú tuviste nada más conocer los entresijos del budismo: no es sino una filosofía de vida más con enormes paralelismos en algunas corrientes de la filosofía griega. Por otro lado, el universo el helenismo hindú surgido de la herencia de Alejandro Magno es apasionante. Merecidos los numerosos euros que te has gastado y nueva joya para tu biblioteca.

 Thomas McEvilley, The Shape of Ancient Thought [Comparative Studies in Greek and Indian Philosophies], New York, Allworth Press, 2002, 732 pp.


522.


EL JARDÍN DE GRAVA
VERANO

las piedras blancas
reverberan de luna
en el verano