514.

La esencia del poder es siempre la misma. Hay diferencias entre los modos políticos de organizar su ejercicio. Unos aspiran a no tener límites. Son las dictaduras. Otros, por la fuerza de los contextos sociales e históricos, admiten de mala gana soportar a quienes preparan arrebatárselo. Pero esta admisión no les otorga beneficio alguno de duda sobre su íntima compulsión a hacerse con todo el poder. La esencia del poder es como la del amor: absoluta y sin particiones. No en balde son dos pulsiones primigenias del animal humano. Por eso, no se levanta sino el velo del fariseísmo y la hipocresía (de nuevo) cuando los izquierdosos pretenden que por el hecho de haber sido elevados a poder por medios convencionalmente llamados democráticos, su potestad tiene que ser total. Y los que no están de acuerdo tienen que ser sometidos al campo de concentración virtual del silencio y la condena civil. Da igual que el mandatario esté donde está por derecho divino, bélico o electoral. Su instinto es aniquilar al disidente. Y el deber ciudadano es no confiar nunca en el que gobierna.

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2 comentarios on “514.”

  1. Antonio Montes dice:

    Totalmente de acuerdo. Ése es el espíritu del auténtico liberalismo y de su fuente escolástica, que no debe olvidarse cuando tantos (sobre todo “izquierdosos”) pretenden que los Derechos Humanos se los inventa Locke de pronto en el siglo XVII o barbaridades parecidas.

    Lo del síndrome totalitario de la izquierda no precisa comentario. Lo importante es notar que se apoya pérfidamente en la idea de democracia, olvidándose del Estado de Derecho: la democracia puede llegar a una auténtica dictadura de la mayoría (o de los presuntos representantes de ella) si no se acompaña del respeto a los derechos individuales; es el Estado de Derecho, o lo que haya o quede de él, lo que nos salva de momento de esta horda; la democracia es España simplemente no existe, es partitocracia, que Aristóteles llamaría sencillamente oligarquía, o plutocracia, dada la afición de los abogados de los parias de la Tierra por acaparar bienes materiales.

    Un saludo muy cordial.

    • Emilio dice:

      Nunca está de más reivindicar la aportación hispánica al liberalismo en las figuras de la Escuela de Salamanca. Como tampoco recordar que, con todo el mérito que se le debe reconocer a John Locke, bajo la capa de su tolerancia no entraban los católicos. Pero no pequemos de anacronismo ni le pidamos peras al olmo. Cada uno somos hijos de nuestro tiempo. Gracias.


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