626.

Entre los trágicos, Sófocles es tu preferido. Esquilo te resulta muy denso en su forma, aunque su contenido es poderoso. Eurípides es atractivo por la facilidad de su griego, pero su contenido es débil, como corresponde a una sociedad que ya estaba cansada de las palabras altisonantes, de los graves principios, y prefería distraerse con tramas más livianas. Con todo, Eurípides tiene momentos muy logrados, de una intensidad dramática perfectamente conseguida. Como este fragmento de su obra Ifigenia entre los tauros. El argumento dice que Ifigenia, salvada por la diosa Ártemis del sacrifico en Áulide a manos de su padre Agamenón, fue trasladada a la Táuride (hoy Crimea). Allí vive como sacerdotisa de la diosa cuyos ritos exigen el sacrifico de los navegantes que llegan a sus costas. Orestes, hermano de Ifigenia, acaba en dichas costas en compañía de su amigo y primo Pílades. En unos giros propios del teatro euripídeo, hay escenas de un primer desconocimiento mutuo. Finalmente, Ifigenia le da a Pílades una tablilla con un texto dirigido a su hermano que ella cree viviendo en Grecia. Pílades, primo y amigo de Orestes, hermano de Ifigenia, se salva generosamente y será el encargado de entregar la tablilla al destinatario. Todos ignoran quiénes son. Hasta que Pílades le pide a Ifigenia que le diga el contenido del texto. Ella accede. Y se produce el reconocimiento mutuo. Lo que te atrae es ese gesto y esas palabras que Pílades tiene dándole las tabillas a Orestes en presencia de su hermana. Dice más que muchas palabras (vv. 788-792). Te imaginas la escena y te resulta un momento emocionante.

 Ἰφιγένεια
λέγ᾽ οὕνεκ᾽ ἔλαφον ἀντιδοῦσά μου θεὰ
Ἄρτεμις ἔσῳσέ μ᾽, ἣν ἔθυσ᾽ ἐμὸς πατήρ,
δοκῶν ἐς ἡμᾶς ὀξὺ φάσγανον βαλεῖν, [785]
ἐς τήνδε δ᾽ ᾤκισ᾽ αἶαν. αἵδ᾽ ἐπιστολαί,
τάδ᾽ ἐστὶ τἀν δέλτοισιν ἐγγεγραμμένα.

Πυλάδης
ὦ ῥᾳδίοις ὅρκοισι περιβαλοῦσά με,
κάλλιστα δ᾽ ὀμόσασ᾽, οὐ πολὺν σχήσω χρόνον,
τὸν δ᾽ ὅρκον ὃν κατώμοσ᾽ ἐμπεδώσομεν. [790]
ἰδού, φέρω σοι δέλτον ἀποδίδωμί τε,
Ὀρέστα, τῆσδε σῆς κασιγνήτης πάρα.

Ὀρέστης
δέχομαι· παρεὶς δὲ γραμμάτων διαπτυχὰς
τὴν ἡδονὴν πρῶτ᾽ οὐ λόγοις αἱρήσομαι.
ὦ φιλτάτη μοι σύγγον᾽, ἐκπεπληγμένος [795]
ὅμως σ᾽ ἀπίστῳ περιβαλὼν βραχίονι
ἐς τέρψιν εἶμι, πυθόμενος θαυμάστ᾽ ἐμοί.

Ifigenia
Dile que la diosa Ártemis me salvó poniendo en mi lugar una cierva a la que sacrificó mi padre creyendo que arrojaba sobre mí la espada [785]. Y me asentó en esta tierra. Esta es mi carta, esto es lo que hay escrito en la tablilla.

Pílades
¡De qué fáciles votos me has rodeado! Tu hermosísimo juramento no habré de mantenerlo durante  mucho tiempo. [790] Toma, Orestes, te llevo y te entrego la tablilla de parte de esta, tu hermana.

Orestes
La recibo. Pero dejaré el díptico escrito para alcanzar primero un placer sin palabras. ¡Mi muy querida hermana! [795] Aunque en medio del asombro, te rodearé con estos brazos a los que les cuesta trabajo creer y, enterado de estos portentos, caminaré hacia la alegría. 

Eurípides, Ifigenia entre los tauros, vv. 783-797.

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