711.

SAN JUAN DAMASCENO Y EL ISLAM

 V

 Λέγει ἕνα θεὸν εἶναι ποιητὴν τῶν ὅλων, μήτε γεννηθέντα μήτε γεγεννηκότα. Λέγει τὸν Χριστὸν λόγον εἶναι τοῦ θεοῦ καὶ πνεῦμα αὐτοῦ, κτιστὸν δὲ καὶ δοῦλον, καὶ ὅτι ἐκ Μαρίας, τῆς ἀδελφῆς Μωσέως καὶ Ἀαρών, ἄνευ σπορᾶς ἐτέχθη. Ὁ γὰρ λόγος, φησί, τοῦ θεοῦ καὶ τὸ πνεῦμα εἰσῆλθεν εἰς τὴν Μαρίαν, καὶ ἐγέννησε τὸν Ἰησοῦν προφήτην ὄντα καὶ δοῦλον τοῦ θεοῦ. Καὶ ὅτι οἱ Ἰουδαῖοι παρανομήσαντες ἠθέλησαν αὐτὸν σταυρῶσαι καὶ κρατήσαντες ἐσταύρωσαν τὴν σκιὰν αὐτοῦ, αὐτὸς δὲ ὁ Χριστὸς οὐκ ἐσταυρώθη, φησίν, οὔτε ἀπέθανεν· ὁ γὰρ θεὸς ἔλαβεν αὐτὸν πρὸς ἑαυτὸν εἰς τὸν οὐρανὸν διὰ τὸ φιλεῖν αὐτόν. Καὶ τοῦτο δὲ λέγει, ὅτι, τοῦ Χριστοῦ ἀνελθόντος εἰς τοὺς οὐρανούς, ἐπηρώτησεν αὐτὸν ὁ θεὸς λέγων· Ὦ Ἰησοῦ, σὺ εἶπας, ὅτι υἱός εἰμι τοῦ θεοῦ καὶ θεός; Καὶ ἀπεκρίθη, φησίν, ὁ Ἰησοῦς· Ἵλεώς μοι, κύριε· σὺ οἶδας, ὅτι οὐκ εἶπον οὐδὲ ὑπερηφανῶ εἶναι δοῦλός σου· ἀλλ’ οἱ ἄνθρωποι οἱ παραβάται ἔγραψαν, ὅτι εἶπον τὸν λόγον τοῦτον, καὶ ἐψεύσαντο κατ’ ἐμοῦ, καί εἰσι πεπλανημένοι. Καὶ ἀπεκρίθη, φησίν, αὐτῷ ὁ θεός· Οἶδα, ὅτι σὺ οὐκ ἔλεγες τὸν λόγον τοῦτον. Καὶ ἄλλα πολλὰ τερατολογῶν ἐν τῇ τοιαύτῃ συγγραφῇ γέλωτος ἄξια, ταύτην πρὸς θεοῦ ἐπ’ αὐτὸν κατενεχθῆναι φρυάττεται. Ἡμῶν δὲ λεγόντων· Καὶ τίς ἐστιν ὁ μαρτυρῶν, ὅτι γραφὴν αὐτῷ δέδωκεν ὁ θεός, ἢ τίς τῶν προφητῶν προεῖπεν, ὅτι τοιοῦτος ἀνίσταται προφήτης, καὶ διαπορούντων αὐτοῖς, ὡς ὁ Μωσῆς τοῦ θεοῦ κατὰ τὸ Σινὰ ὄρος ἐπόψεσι παντὸς τοῦ λαοῦ, ἐν νεφέλῃ καὶ πυρὶ καὶ γνόφῳ καὶ θυέλλῃ φανέντος ἐδέξατο τὸν νόμον, καὶ ὅτι πάντες οἱ προφῆται ἀπὸ Μωσέως καὶ καθεξῆς περὶ τῆς τοῦ Χριστοῦ παρουσίας προηγόρευσαν καὶ ὅτι θεὸς ὁ Χριστὸς καὶ θεοῦ υἱὸς σαρκούμενος ἥξει καὶ σταυρωθησόμενος θνῄσκων καὶ ἀναστησόμενος καὶ ὅτι κριτὴς οὗτος ζώντων καὶ νεκρῶν, καὶ λεγόντων ἡμῶν, πῶς οὐχ οὕτως ἦλθεν ὁ προφήτης ὑμῶν, ἄλλων μαρτυρούντων περὶ αὐτοῦ, ἀλλ’ οὐδὲ παρόντων ὑμῶν ὁ θεός, ὡς τῷ Μωσεῖ βλέποντος παντὸς τοῦ λαοῦ, καπνιζομένου τοῦ ὄρους δέδωκε τὸν νόμον, κἀκείνῳ τὴν γραφήν, ἥν φατε, παρέσχεν, ἵνα καὶ ὑμεῖς τὸ βέβαιον ἔχητε, ἀποκρίνονται, ὅτι ὁ θεός, ὅσα θέλει, ποιεῖ. Τοῦτο καὶ ἡμεῖς, φαμέν, οἴδαμεν, ἀλλ’, ὅπως ἡ γραφὴ κατῆλθεν εἰς τὸν προφήτην ὑμῶν, ἐρωτῶμεν. Καὶ ἀποκρίνονται, ὅτι, ἐν ὅσῳ κοιμᾶται, κατέβη ἡ γραφὴ ἐπάνω αὐτοῦ. Καὶ τὸ γελοιῶδες πρὸς αὐτοὺς λέγομεν ἡμεῖς, ὅτι λοιπόν, ἐπειδὴ κοιμώμενος ἐδέξατο τὴν γραφὴν καὶ οὐκ ᾔσθετο τῆς ἐνεργείας, εἰς αὐτὸν ἐπληρώθη τὸ τῆς δημώδους παροιμίας.

 Dice que hay un único Dios, creador de todas las cosas, ni engendrado ni engendrador. Dice que Cristo es el Logos de Dios y su espíritu, pero que es causado por Él y es su siervo; que nació de María, hermana de Moisés y Aarón, sin semilla. El Logos y espíritu de Dios, afirma, entró en María y engendró a Jesús, profeta y siervo de Dios. Los judíos, transgrediendo la ley, quisieron crucificarle. Lo capturaron y crucificaron su sombra. Cristo, propiamente, dice, no fue crucificado ni murió. Dios mismo lo llevó a su presencia en el cielo porque lo amaba. Y dice que, una vez ascendió Cristo al cielo, Dios le interrogó diciendo: “¿Tú, Jesús, has dicho: ‘Soy Hijo de Dios y Dios’?” Y afirma que Jesús respondió: “Sé benévolo conmigo, Señor. Tú sabes que no lo he dicho y que no desprecio ser tu siervo; pero hombres sin vergüenza han escrito que yo dije tales palabras, han mentido contra mí y están errados.” Y Dios le respondió diciendo: “Sé que tú no decías esas palabras.” Soltando otras muchas monstruosidades en semejantes escritos, dignos de risa, afirma insolentemente que descendieron de Dios hasta él. Pero nosotros decimos: “¿Quién es testigo de que Dios le ha dado a él las escrituras? ¿Cuál de los profetas predijo que surgiría semejante profeta?” Si ellos vacilan, decimos que Moisés recibió a la vista de todo el pueblo en el monte Sinaí la ley de Dios, apareciéndose en medio de nubes, fuego, tinieblas y tormentas. Y que todos los profetas, empezando por Moisés y siguiendo con los demás, presagiaron la venida de Cristo y que llegaría como Dios e Hijo de Dios encarnado; que, muriendo, sería crucificado y que resucitaría; que sería el juez de vivos y muertos. Y nosotros decimos: “¿Cómo es que vuestro profeta no vino así, con los testimonios de otros profetas? ¿Cómo es que, sin estar vosotros presentes, Dios no le dio las escrituras, que decís le ofreció, como a Moisés ante la mirada del pueblo en un monte humeante, para que también vosotros tuvierais certeza?” Responden que Dios hace todo lo que quiere. Algo que también, decimos, nosotros sabemos. Y preguntamos: “¿Cómo descendieron las escrituras a vuestro profeta?” Responden que las escrituras descendieron sobre él mientras dormía. Y nosotros les señalamos su ridiculez: puesto que recibió las escrituras mientras dormía y no sintió la actividad, se cumplió en él lo que el cuento popular… [falta texto: tal vez, según Migne, “lo engañaron en sueños”].

 Juan Damasceno, De haeresibus, 101. Migne Patrologia Græca (MPG) 95.764-773.

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