712.

SAN JUAN DAMASCENO Y EL ISLAM 

VI

Πάλιν ἡμῶν ἐρωτώντων· Πῶς αὐτοῦ ἐντειλαμένου ὑμῖν ἐν τῇ γραφῇ ὑμῶν μηδὲν ποιεῖν ἢ δέχεσθαι ἄνευ μαρτύρων, οὐκ ἠρωτήσατε αὐτόν, ὅτι πρῶτον αὐτὸς ἀπόδειξον διὰ μαρτύρων, ὅτι προφήτης εἶ καὶ ὅτι ἀπὸ θεοῦ ἐξῆλθες, καὶ ποία γραφὴ μαρτυρεῖ περὶ σοῦ, σιωπῶσιν αἰδούμενοι. Πρὸς οὓς εὐλόγως φαμέν· Ἐπειδὴ γυναῖκα γῆμαι οὐκ ἔξεστιν ὑμῖν ἄνευ μαρτύρων οὐδὲ ἀγοράζειν οὐδὲ κτᾶσθαι, οὔτε δὲ ὑμεῖς αὐτοὶ καταδέχεσθε ὄνους ἢ κτῆνος ἀμάρτυρον ἔχειν, ἔχετε μὲν καὶ γυναῖκας καὶ κτήματα καὶ ὄνους καὶ τὰ λοιπὰ διὰ μαρτύρων, μόνην δὲ πίστιν καὶ γραφὴν ἀμάρτυρον ἔχετε· ὁ γὰρ ταύτην ὑμῖν παραδοὺς οὐδαμόθεν ἔχει τὸ βέβαιον οὐδέ τις προμάρτυς ἐκείνου γνωρίζεται, ἀλλὰ καὶ κοιμώμενος ἐδέξατο ταύτην. Καλοῦσι δὲ ἡμᾶς ἑταιριαστάς, ὅτι, φησίν, ἑταῖρον τῷ θεῷ παρεισάγομεν λέγοντες εἶναι τὸν Χριστὸν υἱὸν θεοῦ καὶ θεόν. Πρὸς οὕς φαμεν, ὅτι τοῦτο οἱ προφῆται καὶ ἡ γραφὴ παραδέδωκεν· ὑμεῖς δέ, ὡς διισχυρίζεσθε, τοὺς προφήτας δέχεσθε. Εἰ οὖν κακῶς λέγομεν τὸν Χριστὸν θεοῦ υἱόν, ἐκεῖνοι ἐδίδαξαν καὶ παρέδωκαν ἡμῖν. Καί τινες μὲν αὐτῶν φασιν, ὅτι ἡμεῖς τοὺς προφήτας ἀλληγορήσαντες τοιαῦτα προστεθείκαμεν, ἄλλοι δέ φασιν, ὅτι οἱ Ἑβραῖοι μισοῦντες ἡμᾶς ἐπλάνησαν ὡς ἀπὸ τῶν προφητῶν γράψαντες, ἵνα ἡμεῖς ἀπολώμεθα.

Cuando de nuevo preguntamos nosotros: “¿Cómo es que cuando él os ordenó en vuestras escrituras que no hicierais nada ni aceptarais nada sin testigos, no repusisteis: ‘Primero, demuestra tú mismo con testigos que eres un profeta y que vienes en nombre de Dios; demuestra qué escrituras dan testimonio sobre ti’”, ellos callan avergonzados. Les decimos con razón: “Tenéis mujeres, propiedades, burros, todo lo demás con testigos dado que no podéis casaros con una mujer sin testigos, ni comprar ni adquirir nada, ni aceptáis poseer un burro o unos rebaños sin testigos. Sólo tenéis la fe y las escrituras sin testigos. Porque el que os las ha entregado carece de medio alguno para certificarlas, ni lo conoce ningún testigo previo, sino que las recibió mientras dormía. Nos llaman a nosotros Heteriastas (“Asociadores”) porque, dice, añadimos a Dios un socio al decir que Cristo es Dios e Hijo de Dios. Les decimos que eso han transmitido los profetas y las escrituras. Y vosotros aseguráis que admitís a los profetas. Si decimos erróneamente que Cristo es Hijo de Dios, ellos nos lo enseñaron y nos lo transmitieron. Asimismo, algunos de ellos dicen que nosotros aludimos a los profetas empleando la alegoría para semejantes asuntos. Otros dicen que los judíos nos indujeron al error por odio, fingiendo que las escrituras procedían de los profetas, para perdernos. 

Juan Damasceno, De haeresibus, 101. Migne Patrologia Græca (MPG) 95.764-773.

 

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