714.

SAN JUAN DAMASCENO Y EL ISLAM 

VIII

 Διαβάλλουσι δὲ ἡμᾶς ὡς εἰδωλολάτρας προσκυνοῦντας τὸν σταυρόν, ὃν καὶ βδελύττονται. Καί φαμεν πρὸς αὐτούς· Πῶς οὖν ὑμεῖς λίθῳ προστρίβεσθε κατὰ τὸν Χαβαθὰν ὑμῶν καὶ φιλεῖτε τὸν λίθον ἀσπαζόμενοι; Καί τινες αὐτῶν φασιν, ἐπάνω αὐτοῦ τὸν Ἀβραὰμ συνουσιάσαι τῇ Ἄγαρ, ἄλλοι δέ, ὅτι ἐπ’ αὐτὸν προσέδησε τὴν κάμηλον μέλλων θύειν τὸν Ἰσαάκ. Καὶ πρὸς αὐτοὺς ἀποκρινόμεθα· Τῆς γραφῆς λεγούσης, ὅτι ὄρος ἦν ἀλσῶδες καὶ ξύλα, ἀφ’ ὧν καὶ εἰς τὴν ὁλοκάρπωσιν σχίσας ὁ Ἀβραὰμ ἐπέθηκε τῷ Ἰσαάκ, καὶ ὅτι μετὰ τῶν παίδων τὰς ὄνους κατέλιπεν. Πόθεν οὖν ὑμῖν τὸ ληρεῖν; Οὐ γὰρ ἐκεῖσε ξύλα δρυμώδη κεῖται οὔτε ὄνοι διοδεύουσιν. Αἰδοῦνται μέν, ὅμως φασὶν εἶναι τὸν λίθον τοῦ Ἀβραάμ. Εἶτά φαμεν· Ἔστω τοῦ Ἀβραάμ, ὡς ὑμεῖς ληρεῖτε· τοῦτον οὖν ἀσπαζόμενοι, ὅτι μόνον ὁ Ἀβραὰμ ἐπ’ αὐτὸν συνουσίασε γυναικὶ ἢ ὅτι τὴν κάμηλον προσέδησεν, οὐκ αἰδεῖσθε, ἀλλ’ ἡμᾶς εὐθύνετε, ὅτι τὸν σταυρὸν τοῦ Χριστοῦ προσκυνοῦμεν, δι’ οὗ δαιμόνων ἰσχὺς καὶ διαβόλου καταλέλυται πλάνη. Οὗτος δέ, ὅν φασι λίθον, κεφαλὴ τῆς Ἀφροδίτης ἐστίν, ᾗ προσεκύνουν, ἣν δὴ καὶ Χαβὰρ προσηγόρευον, ἐφ’ ὃν καὶ μέχρι νῦν ἐγγλυφίδος ἀποσκίασμα τοῖς ἀκριβῶς κατανοοῦσι φαίνεται.

Nos arrojan la calumnia de que somos idólatras porque veneramos la cruz, a la que ellos aborrecen. Les decimos: “¿Cómo es que vosotros os frotáis contra una piedra en vuestra Khabatha[1],  la besáis y la abrazáis.” Algunos de ellos dicen que Abraham se unió a Agar sobre ella; otros, que ató allí el camello cuando se disponía a sacrificar a Isaac [2]. Y les respondemos: “Las Escrituras dicen que el monte era boscoso y que Abraham, cortando algunas maderas, las recogió para el sacrificio y las preparó para Isaac. Y que dejó a las acémilas con los niños. ¿De dónde sacáis ese bulo? Porque allí no hay bosques de madera ni pasan las acémilas. Se avergüenzan, pero afirman que es la piedra de Abraham. Vale, que sea de Abraham, como vosotros decís. ¿No os avergonzáis, entonces, al abrazarla sólo porque Abraham se unió a Agar sobre ella o porque ató el camello y nos acusáis de que veneramos la cruz de Cristo por la cual fueron vencidos el poder de los demonios y los errores del diablo? Ésa, a la que califican de piedra, es la cabeza de Afrodita, a la que se adoraba y llamaban Jabar, y cuyos restos de la talla son evidentes hasta hoy para quienes se detienen a contemplarla con atención. 

[1] La Ka’aba.
[2] Gen. 22.6.

Juan Damasceno, De haeresibus, 101. Migne Patrologia Græca (MPG) 95.764-773.

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