744.

Es sabido que el homo sapiens es tal porque es homo mythicus. Necesitamos el mito para vivir porque el mito regala un simulacro de comprensibilidad a lo incomprensible. Seguimos respirando mitología como en la Antigüedad. Hoy tenemos las ideologías, conjunto de cuentos que nos consuelan con sus certezas. Y en este concepto de ideología incluyes las religiones. El conflicto surge cuando nuestra mitología postmoderna en Occidente, heredera espuria y mostrenca del cristianismo, permite acomplejadamente que otros mitos enemigos de los que aquí fundamentan vayan ocupando esos espacios y desplazando nuestra tradición. Nuestros mitos postmodernos son inconsistentes, por eso al final cualquier musulmán puede importar sus represiones ancestrales, sus frustraciones, su esencial oscurantismo, y degollar a un occidental en una calle de Occidente sin que la élite política, económica e intelectual tome medidas realmente serias. Occidente ya no cree en sus mitos de siempre e inventa otros como la multiculturalidad que, en última instancia, es una manera vergonzante de confesar el agotamiento y ofrecer la rendición.


743.

The contention that ensued is one of the best attested, but most improbable events in the history of mankind. The troops, as if satiated with the exercise of power, again conjured the senate to invest one of its own body with the Imperial purple. The senate still persisted in its refusal; the army in its request. The reciprocal offer was pressed and rejected at least three times, and, whilst the obstinate modesty of either party was resolved to receive a master from the hands of the other, eight months insensibly elapsed; an amazing period of tranquil anarchy, during which the Roman world remained without a sovereign, without a usurper, and without a sedition. The generals and magistrates appointed by Aurelian continued to execute their ordinary functions; and it is observed, that a proconsul of Asia was the only considerable person removed from his office in the whole course of the interregnum.

La contienda que siguió es una de las mejor atestiguadas, pero uno de los más improbables acontecimientos en la historia de la humanidad. Las tropas, como si estuvieran saciadas del ejercicio del poder, requirieron de nuevo al senado para que invistiera a uno de su mismo cuerpo con la púrpura imperial. El senado persistió en su negativa; el ejército en su solicitud. Hubo, al menos tres veces, presiones y negativas con la oferta recíproca y, mientras el obstinado pudor de cada parte estaba resuelto a recibir un dueño de las manos de la otra, pasaron inadvertidamente ocho meses. Un sorprendente período de tranquila anarquía durante el cual el mundo romano permaneció sin un soberano, sin un usurpador y sin una sedición. Los generales y magistrados nombrados por Aureliano continuaron ejecutando sus funciones ordinarias y pudo comprobarse que un procónsul de Asia fue la única persona de consideración que cambió de función en el curso completo del interregno.  

Edward Gibbon, History of the Decline and Fall of the Roman Empire (Vol. 1), p. 447.


742.

Cuenta Maquiavelo una escena que siempre te ha conmovido. Durante su exilio, arrojado de lo que más le interesaba, la actividad política en su Florencia, al regresar de sus tareas en el campo, subía a su estudio, se cambiaba las ropas de faena por otras de gala y se abismaba en el encuentro con sus clásicos. Larga distancia hay entre tú y el florentino, no sólo en tiempo, sino en inteligencia, talento y carácter, pero en algo sí os parecéis. En estos tiempos, hastiado de tus entornos, desencantado de tantos, aburrido de intelectuales, clérigos y sibilas, desterrado del interés por lo público, encuentras cada día un rincón donde encontrarte con los clásicos. Y no son griegos, sino un inglés. Ya has mencionado antes tu lectura actual. Prolongada, por lo abundante de sus páginas y volúmenes. Pero la estás disfrutando. La obra de Gibbon no se te antoja pasada, sino tremendamente actual. Y no sólo por su estilo y su contenido, sino por el espectáculo tan moderno de aquél siglo III a.C. en el Imperio Romano. Para Gibbon, tus mejores galas.


741.

noao_moon_stars

EL JARDÍN DE GRAVA

PRIMAVERA

la luna llora
sobre un pañuelo negro
lágrimas blancas


740.

Tanto oír durante decenios que los pobres no necesitan la caridad cristiana, sino la justicia socialista para acabar dándote cuenta de que allá donde no llega la justicia socialista, llega la caridad cristiana.

Dedicado a la Junta de Andalucía que ha reducido un 90 % las subvenciones a Cáritas.


739.

ESTAMPAS ANDALUZAS

“Si tienes la inmensa suerte de dar con algún chapuzas serio, tu vida será un vergel. Son rarísimos, pero los hay. Ese fontanero que acude el día y hora en que ha quedado contigo y te deja el problema resuelto para siempre. Ese mecánico que no te roba y que te pone recambios nuevos. Ese técnico de electrodomésticos que se presenta en el momento estipulado y te deja la lavadora hecha un pincel. Ese albañil que te hace un presupuesto y que lo cumple, que te realiza la obra en tiempo, forma y corrección. Son muy raros, pero los puedes encontrar. El desengaño, no obstante, suele ser también su compañero. El profesional que tanto adoras, al que acudes confiado, un buen día, te abandonará. Sin saber por qué, ni cómo, ese fontanero no acudirá o lo hará cuando se le antoje y te brindará, ahora sí, una chapuza. Y lo mismo te diré de ese mecánico o ese técnico de electrodomésticos, o de ese albañil. Un día, tenlo por seguro, te mirará con desprecio donde antes hubo ojos amorosos. Y te dejará su sello con la típica, racial, étnica obra mal hecha. Y tu vida volverá a ser un infierno.”


738.

CÓMO GOBERNAR UN IMPERIO 

y VI

 85 τί ον φημι χρναι ποιεν κα πο τν ρετν σκεν κα πο τν μελέτην ποιεσθαι; οδν καινόν, νδρες, ρ· λλ’ σπερ ν Πέρσαις π τος ρχείοις ο μότιμοι διάγουσιν, οτω κα μς φημι χρναι νθάδε ντας τος μοτίμους πάντα περ κκε πιτηδεύειν, κα μς τε μ ρντας κατανοεν παρόντας ε πιμελόμενος ν δε διάξω, γώ τε μς κατανον θεάσομαι, κα ος ν ρ τ καλ κα τγαθ πιτηδεύοντας, τούτους τιμήσω. 86 κα τος παδας δέ, ο ν μν γίγνωνται, νθάδε παιδεύωμεν· ατοί τε γρ βελτίονες σόμεθα, βουλόμενοι τος παισν ς βέλτιστα παραδείγματα μς ατος παρέχειν, ο τε παδες οδ’ ν ε βούλοιντο ῥᾳδίως πονηρο γένοιντο, ασχρν μν μηδν μήτε ρντες μήτε κούοντες, ν δ καλος κγαθος πιτηδεύμασι διημερεύοντες.

85 En suma, ¿qué afirmo que debemos hacer, cómo ejercitar la virtud y cómo procurarnos esa práctica? Nada nuevo, amigos, diré. Como la aristocracia pasa la vida en Persia, en los palacios, así también afirmo que nosotros, que somos aquí la aristocracia, debemos actuar en todo como allí. Vosotros, viéndome a mí en vuestra presencia, os enteraréis si paso la vida ocupándome de lo que es preciso. También yo os veré y me enteraré, y a quienes vea que se afanan en cosas hermosas y buenas, a esos honraré. 86 Eduquemos aquí a los niños que tengamos. Nosotros seremos mejores al querer ponernos nosotros como los mejores modelos para los niños; y los niños, ni aunque quisieran, fácilmente podrían ser malvados, al no ver ni oír nada vil porque pasarán sus días entre ocupaciones hermosas y buenas.

Jenofonte, Ciropedia, VII 5.74-86.