773.

FRASE

 Al otro lado del ventanal, la ciudad evoluciona resuelta en sus largos brazos colmados de vehículos cuyo rastro asedia las horas. El hombre bebe el té de una enorme taza negra. Atardece sin misericordia sobre los edificios y sobre el claroscuro  que asedia su alma. La frase no deja de brotar con determinación una y otra vez asfixiando las últimas, escasas certezas. Su madre ha muerto en el hospital. Allí reposa su cadáver aguardando el último tramo. Un hecho natural. Eran ochenta y nueve años de una vida apurada hasta la extenuación. Niña aplicada, estudiante fecunda, universitaria provechosa, becas y estancias en los centros de investigación más prestigiosos, premios, galardones, renombre internacional, esposa de un solo esposo y viuda, madre de tres hijos, anciana íntegra en su entendimiento, pero huida. Ahora, el estrambote final de su existencia retumba en la paz del salón, tan alto es y tan protegido está. Los grises y anaranjados se cuelan entre las aristas de los bloques que escoltan la torre donde vive el hombre. Otro sorbo de té. No enciende la luz. Nadie discutió nunca que fuera la mejor en la parte de la Física más abstrusa y arcana, ni reprochó sus permanentes visitas a psiquiatras que aliviaran dolencias que el hombre, presa de esos rincones que todo hijo teme respecto a sus padres, nunca supo dilucidar en qué consistían. “He estado esperando este momento toda mi vida”  y expiró, la mano aferrada a la suya.

 

 


772.

DETALLES

Su trabajo de guionista le ha enseñado que los detalles marcan la diferencia entre una historia verosímil y una inverosímil. No basta una buena idea, un argumento bien entrelazado, unos personajes ajustados a sus ficticios caracteres. Un gesto a destiempo, un objeto fuera de lugar, una expresión a trasmano son suficientes para que el edificio de una escena caiga derruido entre escombros de incompetencia. Y puede que la catástrofe anegue todo el conjunto cuando los detalles torpes se acumulan. Son importantes esos microscópicos entes que ensamblan el tejido de la ficción. Se jacta de atender a esos señores, con frecuencia tiranos, que permiten un éxito u obstruyen una fama. Observa la página en blanco en la pantalla del ordenador y reflexiona sobre cómo dotar a su imaginación con la pátina imprescindible de esas nimiedades. Retuerce su materia gris. La experiencia no sólo como guionista, sino como persona confirma en su terquedad las apreciaciones. Tan imprescindibles son los detalles que aquella manía del hombre por dejar el cepillo de dientes sobre el lavabo la impulsó tras unos meses de paciencia a echarlo de casa y dar por concluida una esperanzada relación.  

 


771.

EL GENIO GRIEGO

 Χορός
 
πολλὰ τὰ δεινὰ κοὐδὲν ἀνθρώπου δεινότερον πέλει.
τοῦτο καὶ πολιοῦ πέραν πόντου χειμερίῳ νότῳ  [335]
χωρεῖ, περιβρυχίοισιν
περῶν ὑπ᾽ οἴδμασιν.
θεῶν τε τὰν ὑπερτάταν, Γᾶν
ἄφθιτον, ἀκαμάταν, ἀποτρύεται
ἰλλομένων ἀρότρων ἔτος εἰς ἔτος
ἱππείῳ γένει πολεύων.   [340]    
κουφονόων τε φῦλον ὀρνίθων ἀμφιβαλὼν ἄγει
καὶ θηρῶν ἀγρίων ἔθνη πόντου τ᾽ εἰναλίαν φύσιν   [345]
σπείραισι δικτυοκλώστοις,
περιφραδὴς ἀνήρ·
κρατεῖ δὲ μηχαναῖς ἀγραύλου
θηρὸς ὀρεσσιβάτα, λασιαύχενά θ’   [350]
ἵππον ὀχμάζεται ἀμφὶ λόφον ζυγῶν
οὔρειόν τ᾽ ἀκμῆτα ταῦρον.
καὶ φθέγμα καὶ ἀνεμόεν φρόνημα καὶ ἀστυνόμους   [355]
ὀργὰς ἐδιδάξατο καὶ δυσαύλων
πάγων ὑπαίθρεια καὶ δύσομβρα φεύγειν βέλη
παντοπόρος· ἄπορος ἐπ᾽ οὐδὲν ἔρχεται
τὸ μέλλον· Ἅιδα μόνον φεῦξιν οὐκ ἐπάξεται·   [360]
νόσων δ᾽ ἀμηχάνων φυγὰς ξυμπέφρασται.
σοφόν τι τὸ μηχανόεν τέχνας ὑπὲρ ἐλπίδ᾽ ἔχων   [365]
τοτὲ μὲν κακόν, ἄλλοτ᾽ ἐπ᾽ ἐσθλὸν ἕρπει,
νόμους γεραίρων χθονὸς θεῶν τ᾽ ἔνορκον δίκαν,
ὑψίπολις· ἄπολις ὅτῳ τὸ μὴ καλὸν   [370]      
ξύνεστι τόλμας χάριν. μήτ᾽ ἐμοὶ παρέστιος
γένοιτο μήτ᾽ ἴσον φρονῶν ὃς τάδ᾽ ἔρδει.   [375]      
 
Coro

Muchas cosas nos imponen, pero nada nos impone más que el ser humano. Éste incluso avanza a través del mar cano con viento tempestuoso del sur [335] pasando entre la envolvente turgencia de las olas. Α la Tierra, la diosa más soberbia, inmarchitable, incansable, desgasta, continuo girar de arados, revolviéndola año tras año con ayuda de la especie equina. [340] Εl astuto hombre rodea y apresa la tribu de las aves altivas, los poblaciones de fieras salvajes y la naturaleza [345] del ponto marino con los recovecos de sus trenzadas redes. Domina con sus recursos la salvaje fiera montaraz y apresa el caballo de cuello melenudo [350] subyugándolo en torno a su cerviz, así como al incansable toro que habita los montes. Versátil, aprende la lengua, el volandero pensamiento y el temperamento que guarda la ciudad, [355] asi como a huir de la helada, inhóspita intemperie y de los dardos de la procelosa lluvia. No hay futuro que lo deje sin recursos. Únicamente no se procurará modo de escapar de Hades, [360] pero tiene ingeniados medios para huir de la enfermedad. Poseyendo una cierta, ocurrente sabiduría y destrezas más allá de lo esperado, [365] unas veces se desliza hacia el mal, otras hacia el bien. Cuando honra las leyes de su tierra y la justicia sostenida por los juramentos a los dioses, es ciudadano de una ciudad orgullosa; apátrida [370] es quien a causa de su insolencia mora en la iniquidad. Que no comparta mi hogar quien tales cosas hace ni sean sus pensamientos semejantes a los míos. [375]

 Sófocles, Antígona, vv. 334-375.


770.

FINAL

 Parece que ya está bien. Allí, esperando en la sala gélida de asepsia y desconsuelo, se dice que ya está bien. Mientras el tratamiento pelea infructuoso contra ese enemigo que la está devorando con infame regusto, ella percibe la profundidad de una desolación que los demás no advierten. Desde que comenzó la vía hacia el abismo, ha sido su norte que los demás ignoren la zozobra, que sientan en su piel las arengas de una luchadora renuente a la cesión y a la caída. Es lo obligado. Siempre más fuerte que ellos, siempre sus palabras más aguerridas que las de otros. Nadie entendería, bien lo sabe, la derrota. Hay que luchar porque así está escrito. Nunca se hizo ilusiones al respecto. Conoce los rostros de estupor ante quien admite su propia cobardía y clama por un poco de piedad. Su padre, su dulce padre, fue así abandonado cautelosamente por todos aquellos que no pudieron soportar su pánico. Ese no es no va a ser su caso. Está bien claro. Ahora que el pavor anuncia sus pisadas abriendo camino en la maleza de su alma, decide que nadie contemplará nunca su dolor desencajado.


769.

LA NATURALEZA HUMANA

[33] οἱ γὰρ ἄνθρωποι τὴν διάνοιαν ἐκ τοῦ ἐπὶ πλεῖστον πρὸς τὴν τοῦ βουλήματος ἁρμόζονται χρείαν, καὶ λόγῳ μὲν τῷ ἀρέσκοντι αὐτοὺς ἀεὶ προσχωροῦσι, καὶ προσίενται τὰ ἐξ αὐτοῦ πάντα, οὐ διασκοπούμενοι μὴ ψευδὴς εἴη, τῷ δὲ λυποῦντι χαλεπῶς ἔχοντες ἀπιστοῦσιν, οὐ διερευνώμενοι μὴ ἀληθὴς εἴη.

[33] Los seres humanos en general ajustan sus reflexiones a las exigencias de su voluntad y siempre adoptan las razones que les placen. Aprueban todo lo que ésas provocan sin explorar que no sea falso, y desconfían con desagrado de lo que les aflige sin examinar que no sea verdadero.  

Procopio de Cesarea, Historias, VIII 16.33.


768.

DESPERTAR

 Al otro lado del cristal, el día comienza a desperezar sus rayos. Hay nubes, un cierto gris de invernadero que acomoda su ritmo a la lenta respiración del que despierta. Parece que va a llover. O quizá, ya ha llovido durante la noche y las calles rechinan con el fulgor de la tímida claridad que emite un asfalto húmedo. Alrededor, paredes, blancas de estupor como el gesto del que ahora extiende sus brazos y aparta las sábanas, las mantas. Su mano palpa con temor el frío rescoldo de aquella parte que no ocupó durante la noche. Acaricia lento la superficie con tímidas, incipientes arrugas. El paladar dulce y de aroma a terciopelo se disipa en la memoria cuando se percata de que todo no fue sino un sueño y que, como de costumbre, no hay nadie al otro lado de su cama.


767.

HISTORIA MÍNIMA DE LAS MENTALIDADES 

IMPERIO ROMANO DE ORIENTE, S. VI D.C.

Sobre Besas, uno de los generales de Justiniano.

[32] (…) βασιλεὺς μὲν Ἰουστινιανὸς οὕτω δὴ ἐς Βυζάντιον ἀναστρέψαντα στρατηγὸν κατεστήσατο ἐπὶ Πέρσας αὐτόν. [33] διέσυρον δὲ τὴν πρᾶξιν ὡς εἰπεῖν ἅπαντες καὶ τὰ βασιλεῖ βεβουλευμένα ἐχλεύαζον, εἰ τῷ Βέσσᾳ τούτῳ, Γότθων τε ἡσσηθέντι κατὰ κράτος καὶ τυμβογέροντι γεγενημένῳ, πόλεμον τὸν Μηδικὸν ἐγχειρίσειεν ἐπὶ δυσμαῖς βίου. [34] ἀλλὰ τούτων σχεδόν τι ἅπασι δεδογμένων, εὐτυχίᾳ τε καὶ ἀρετῇ τοιᾷδε τῷ στρατηγῷ τῷδε ξυνηνέχθη χρῆσθαι. οὕτως ἄρα οὐχ ᾗπερ τοῖς ἀνθρώποις δοκεῖ, ἀλλὰ τῇ ἐκ θεοῦ ῥοπῇ πρυτανεύεται τὰ ἀνθρώπεια, ὃ δὴ τύχην εἰώθασι καλεῖν ἄνθρωποι, οὐκ εἰδότες ὅτου δὴ ἕνεκα ταύτῃ πρόεισι τὰ ξυμβαίνοντα ᾗπερ αὐτοῖς ἔνδηλα γίνεται. [35] τῷ γὰρ παραλόγῳ δοκοῦντι εἶναι φιλεῖ τὸ τῆς τύχης ὄνομα προσχωρεῖν. ἀλλὰ ταῦτα μὲν ὥς πη ἑκάστῳ φίλον, ταύτῃ δοκείτω.

[32] (…) De este modo, el emperador Justiniano lo había nombrado general en la campaña contra los persas a su vuelta a Bizancio. [33] Casi todos menospreciaron el hecho y se burlaron de la decisión del emperador porque había encomendado la guerra contra los medos a ese Besas, un hombre derrotado sin remisión por los godos, de una vejez a un paso de la tumba y en el ocaso de su vida. [34] No obstante, aunque en cierto modo ése había sido el parecer de casi todos, sucedió que el mencionado general había resultado valiente y triunfador. Así, pues, son dirigidos los asuntos humanos, no como les parece a los hombres, sino de acuerdo a la decisión de Dios, algo que los hombres acostumbran a denominar azar sin saber la razón por la que los acontecimientos se desarrollan del modo en que se les manifiestan. [35] Y es que suele aplicarse el nombre de azar a lo que parece estar ajeno a lo racional. De todos modos, que cada uno opine en esto según le plazca.   

Procopio de Cesarea, Historias, VIII 12.32-35.