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LA OTRA CARA DE LA HISTORIA

El texto recoge un fragmento de las Memorias de ultratumba, de François-René de Chateaubriand, obra inmensa en cuyos oleajes te encuentras ahora abismado. Dejas las consideraciones críticas del relato y del autor para centrarte en las líneas siguientes donde se da una imagen nada convencional de la Francia que gobernaba el Emperador.

Le train du jour est de magnifier les victoires de Bonaparte: les patients ont disparu; on n’entend plus les imprécations, les cris de douleur et de détresse des victimes. On ne voit plus la France épuisée labourant son sol avec des femmes. On ne voit plus les parents arrêtés en pleige [Ou plège : Celui qui s’offre pour caution, qui sert de répondant. S’offrir pour plège dans une affaire.] de leurs fils, les habitants des villages frappés solidairement des peines applicables à un réfractaire; on ne voit plus ces affiches de conscription collées au coin des rues, les passants attroupés devant ces immenses arrêts de mort et y cherchant, consternés, les noms de leurs enfants, de leurs frères, de leurs amis, de leurs voisins. On oublie que tout le monde se lamentait des triomphes. On oublie que la moindre allusion contre Bonaparte au théâtre, échappée aux censeurs, était saisie avec transport. On oublie que le peuple, la cour, les généraux, les ministres, les proches de Napoléon, étaient las de son oppression et de ses conquêtes, las de cette partie toujours gagnée et jouée toujours, de cette existence remise en question chaque matin par l’impossibilité du repos.

La tendencia actual es magnificar las victorias de Bonaparte. Los que las sufrieron han desaparecido; no se oyen ya las imprecaciones, los gritos de dolor y de angustia de las víctimas. No se ven ya las mujeres trabajando la tierra de una Francia exhausta. No se ven los padres ofrecidos como garantía a cambio de sus hijos, los habitantes de los pueblos golpeados solidariamente por el castigo aplicable a un refractario; no se ven ya los carteles de recluta forzosa pegados en las esquinas de las calles, los viandantes arremolinados delante de esos inmensos registros de muerte buscando en ellos, consternados, los nombres de sus hijos, sus hermanos, sus amigos, sus vecinos. Se olvida que todo el mundo se lamentaba de los triunfos. Se olvida que la menor alusión contra Bonaparte en el teatro, hurtada a la censura, era acogida con alegría. Se olvida que el pueblo, la corte, los generales, los ministros, los cercanos a Napoleón estaban cansados de su opresión y de sus conquistas, cansados de esa parte siempre ganada y siempre jugada, de esa existencia puesta en cuestión cada mañana por la imposibilidad del descanso.

François-René de Chateaubriand, Mémoires d’ outre-tombe, 2 L22 Chapitre 15,

http://www.bacdefrancais.net/memoires_texte.html

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