806.

EL GENIO GRIEGO

 SEMBLANZA POLÍTICA DE PERICLES O LA IMPORTANCIA DE LA ÉLITE INCLUSO EN DEMOCRACIA (O TAL VEZ MÁS AÚN)

[1] τοιαῦτα ὁ Περικλῆς λέγων ἐπειρᾶτο τοὺς Ἀθηναίους τῆς τε ἐς αὑτὸν ὀργῆς παραλύειν καὶ ἀπὸ τῶν παρόντων δεινῶν ἀπάγειν τὴν γνώμην. [2] οἱ δὲ δημοσίᾳ μὲν τοῖς λόγοις ἀνεπείθοντο καὶ οὔτε πρὸς τοὺς Λακεδαιμονίους ἔτι ἔπεμπον ἔς τε τὸν πόλεμον μᾶλλον ὥρμηντο, ἰδίᾳ δὲ τοῖς παθήμασιν ἐλυποῦντο, ὁ μὲν δῆμος ὅτι ἀπ’ ἐλασσόνων ὁρμώμενος ἐστέρητο καὶ τούτων, οἱ δὲ δυνατοὶ καλὰ κτήματα κατὰ τὴν χώραν οἰκοδομίαις τε καὶ πολυτελέσι κατασκευαῖς ἀπολωλεκότες, τὸ δὲ μέγιστον, πόλεμον ἀντ’ εἰρήνης ἔχοντες. [3] οὐ μέντοι πρότερόν γε οἱ ξύμπαντες ἐπαύσαντο ἐν ὀργῇ ἔχοντες αὐτὸν πρὶν ἐζημίωσαν χρήμασιν. [4] ὕστερον δ’ αὖθις οὐ πολλῷ, ὅπερ φιλεῖ ὅμιλος ποιεῖν, στρατηγὸν εἵλοντο καὶ πάντα τὰ πράγματα ἐπέτρεψαν, ὧν μὲν περὶ τὰ οἰκεῖα ἕκαστος ἤλγει ἀμβλύτεροι ἤδη ὄντες, ὧν δὲ ἡ ξύμπασα πόλις προσεδεῖτο πλείστου ἄξιον νομίζοντες εἶναι. [5] ὅσον τε γὰρ χρόνον προύστη τῆς πόλεως ἐν τῇ εἰρήνῃ, μετρίως ἐξηγεῖτο καὶ ἀσφαλῶς διεφύλαξεν αὐτήν, καὶ ἐγένετο ἐπ’ ἐκείνου μεγίστη, ἐπειδή τε ὁ πόλεμος κατέστη, ὁ δὲ φαίνεται καὶ ἐν τούτῳ προγνοὺς τὴν δύναμιν. [6] ἐπεβίω δὲ δύο ἔτη καὶ ἓξ μῆνας· καὶ ἐπειδὴ ἀπέθανεν, ἐπὶ πλέον ἔτι ἐγνώσθη ἡ πρόνοια αὐτοῦ ἡ ἐς τὸν πόλεμον. [7] ὁ μὲν γὰρ ἡσυχάζοντάς τε καὶ τὸ ναυτικὸν θεραπεύοντας καὶ ἀρχὴν μὴ ἐπικτωμένους ἐν τῷ πολέμῳ μηδὲ τῇ πόλει κινδυνεύοντας ἔφη περιέσεσθαι· οἱ δὲ ταῦτά τε πάντα ἐς τοὐναντίον ἔπραξαν καὶ ἄλλα ἔξω τοῦ πολέμου δοκοῦντα εἶναι κατὰ τὰς ἰδίας φιλοτιμίας καὶ ἴδια κέρδη κακῶς ἔς τε σφᾶς αὐτοὺς καὶ τοὺς ξυμμάχους ἐπολίτευσαν, ἃ κατορθούμενα μὲν τοῖς ἰδιώταις τιμὴ καὶ ὠφελία μᾶλλον ἦν, σφαλέντα δὲ τῇ πόλει ἐς τὸν πόλεμον βλάβη καθίστατο. [8] αἴτιον δ’ ἦν ὅτι ἐκεῖνος μὲν δυνατὸς ὢν τῷ τε ἀξιώματι καὶ τῇ γνώμῃ χρημάτων τε διαφανῶς ἀδωρότατος γενόμενος κατεῖχε τὸ πλῆθος ἐλευθέρως, καὶ οὐκ ἤγετο μᾶλλον ὑπ’ αὐτοῦ ἢ αὐτὸς ἦγε, διὰ τὸ μὴ κτώμενος ἐξ οὐ προσηκόντων τὴν δύναμιν πρὸς ἡδονήν τι λέγειν, ἀλλ’ ἔχων ἐπ’ ἀξιώσει καὶ πρὸς ὀργήν τι ἀντειπεῖν. [9] ὁπότε γοῦν αἴσθοιτό τι αὐτοὺς παρὰ καιρὸν ὕβρει θαρσοῦντας, λέγων κατέπλησσεν ἐπὶ τὸ φοβεῖσθαι, καὶ δεδιότας αὖ ἀλόγως ἀντικαθίστη πάλιν ἐπὶ τὸ θαρσεῖν. ἐγίγνετό τε λόγῳ μὲν δημοκρατία, ἔργῳ δὲ ὑπὸ τοῦ πρώτου ἀνδρὸς ἀρχή. [10] οἱ δὲ ὕστερον ἴσοι μᾶλλον αὐτοὶ πρὸς ἀλλήλους ὄντες καὶ ὀρεγόμενοι τοῦ πρῶτος ἕκαστος γίγνεσθαι ἐτράποντο καθ’ ἡδονὰς τῷ δήμῳ καὶ τὰ πράγματα ἐνδιδόναι. [11] ἐξ ὧν ἄλλα τε πολλά, ὡς ἐν μεγάλῃ πόλει καὶ ἀρχὴν ἐχούσῃ, ἡμαρτήθη καὶ ὁ ἐς Σικελίαν πλοῦς, ὃς οὐ τοσοῦτον γνώμης ἁμάρτημα ἦν πρὸς οὓς ἐπῇσαν, ὅσον οἱ ἐκπέμψαντες οὐ τὰ πρόσφορα τοῖς οἰχομένοις ἐπιγιγνώσκοντες, ἀλλὰ κατὰ τὰς ἰδίας διαβολὰς περὶ τῆς τοῦ δήμου προστασίας τά τε ἐν τῷ στρατοπέδῳ ἀμβλύτερα ἐποίουν καὶ τὰ περὶ τὴν πόλιν πρῶτον ἐν ἀλλήλοις ἐταράχθησαν. [12] σφαλέντες δὲ ἐν Σικελίᾳ ἄλλῃ τε παρασκευῇ καὶ τοῦ ναυτικοῦ τῷ πλέονι μορίῳ καὶ κατὰ τὴν πόλιν ἤδη ἐν στάσει ὄντες ὅμως † τρία † μὲν ἔτη ἀντεῖχον τοῖς τε πρότερον ὑπάρχουσι πολεμίοις καὶ τοῖς ἀπὸ Σικελίας μετ’ αὐτῶν, καὶ τῶν ξυμμάχων ἔτι τοῖς πλέοσιν ἀφεστηκόσι, Κύρῳ τε ὕστερον βασιλέως παιδὶ προσγενομένῳ, ὃς παρεῖχε χρήματα Πελοποννησίοις ἐς τὸ ναυτικόν, καὶ οὐ πρότερον ἐνέδοσαν ἢ αὐτοὶ ἐν σφίσι κατὰ τὰς ἰδίας διαφορὰς περιπεσόντες ἐσφάλησαν. [13] τοσοῦτον τῷ Περικλεῖ ἐπερίσσευσε τότε ἀφ’ ὧν αὐτὸς προέγνω καὶ πάνυ ἂν ῥᾳδίως περιγενέσθαι τὴν πόλιν Πελοποννησίων αὐτῶν τῷ πολέμῳ.

[1] Con ese discurso, Pericles intentaba que los atenienses disiparan su ira contra él y apartaran sus pensamientos de las terribles circunstancias presentes. [2] Ellos, a su vez, se dejaban persuadir en público por los discursos, eludían enviar aún embajada alguna a los lacedemonios y se involucraban más en la guerra. En privado, sin embargo, se dolían de sus padecimientos; el pueblo porque, expulsado de sus modestas posesiones, se veía privado incluso de ellas; los poderosos porque habían perdido sus ricas propiedades en el campo tanto en las casas, como en los costosos equipamientos y, lo más grave, porque tenían guerra en vez de paz. [3] Con todo, nadie abandonó su colérica disposición hacia él hasta que no fue multado. [4] En contrapartida, no mucho después, como suele hacer la masa, lo eligieron general y, en la creencia de que estaba a la altura de las mayores responsabilidades, le encomendaron la gestión de todos los asuntos, de los que concernían al ámbito doméstico y que afligían a todos, ya bastante exhaustos, y de los que toda la ciudad requería. [5] Durante el tiempo de paz en que estuvo al frente de la ciudad, la gestionó de forma moderada y la preservó con seguridad. Bajo su mandato, se convirtió en la más importante. Una vez que estalló la guerra, también aquí es evidente que calculó de forma previsora sus capacidades. [6] Sobrevivió durante la guerra dos años y seis meses. Cuando murió, se le reconoció plenamente su capacidad de previsión en el terreno bélico. [7] Pericles decía que prevalecerían si se mantenían en calma, si preservaban la flota, no hacían conquistas en la guerra, ni ponían tampoco en peligro la ciudad. Sin embargo, los atenienses acabaron por hacer todo lo contrario a estas instrucciones y manejaron las relaciones políticas entre sí y con los aliados de forma errónea en aquellos otros aspectos, que aparentemente eran ajenos a la guerra, de acuerdo con sus particulares ambiciones y su particular provecho, cosas que, una vez alcanzado el éxito, confieren más honor y beneficios a los ciudadanos particulares, pero que, si fracasan, resultan un perjuicio para la ciudad en guerra. [8] La responsabilidad de todo esto se debe a él, que fue persona capaz por su rango y por su sentido común. Abiertamente insobornable ante el dinero, mantuvo al pueblo en libertad y no era conducido por éste, sino que, antes bien, lo conducía él. Como no ostentaba el poder por medios impropios, pronunciaba discursos para complacer al pueblo, pero gracias a la estima de la que gozaba, también lo contradecía hasta la ira. [9] Cada vez que percibía que su soberbia se inflaba más allá de lo conveniente, los dejaba estupefactos de miedo con sus discursos; a su vez, cuando irracionalmente eran presa del terror, les devolvía de nuevo su valor. Resultó ser de palabra una democracia, pero de hecho era el gobierno de un solo hombre. [10] Los sucesores fueron más iguales unos a otros y en el ansia de cada uno de ser el primero, se comportaron con el pueblo complacientemente y cedieron a sus intereses. [11] Como consecuencia, tal cual corresponde a una ciudad importante y poderosa, se produjeron muchos y diversos errores, incluida la expedición a Sicilia, que no fue tanto un error de juicio respecto a aquellos contra los que se iba, cuanto de quienes organizaron la expedición al ignorar las necesidades de quienes marcharon. Entorpecieron las acciones del ejército por sus rivalidades privadas en torno a la dirección del pueblo y alteraron por primera vez el orden público en los asuntos de la ciudad. [12] Tras el fracaso en Sicilia, resistieron [tres] años con sus demás recursos y con la mayor parte de la flota a los enemigos que ya tenían y a los que venían con ellos desde Sicilia, por más que en la ciudad ya se extienderan las sediciones y que la mayoría de los aliados hubieran hecho defección. A continuación, Ciro, el sucesor del rey persa, estuvo proporcionando dinero a los peloponesios para la flota. Y no cedieron hasta que, sumidos ellos mismos en sus querellas particulares, terminaron de hundirse. [13] Tan enormes fueron las cualidades de Pericles en materia de previsión que la ciudad hubiera vencido muy fácilmente a los propios peloponesios en la guerra.

Tucídides, Historia, II 65.1-13.


805.

DETENCIÓN 

Su vida es un río por cuyo cauce se despeñan aguas salvajes. Las horas de cada día se encrespan sin calma, traspasando un enjambre de acciones. No hay tregua en sus jornadas, ni reposo en sus noches. Hasta el sueño se ve inundado de procelosos torbellinos. Así se despliega su vida , así ondean las alas de sus afanes. Beben los dos un café rápido entre dos actividades, de esas que son cotidianas y que no dejan de exigir, a pesar de su reiteración, el cuidado de la obra bien hecha y acabada. El otro hombre es su compañero desde hace al menos veinte años, aunque sólo en los últimos meses comparten despacho y clientes. Lejanos son los tiempos en los que ambos se iniciaron en los arcanos de aquel negocio que han contribuido a levantar. Pero el maestro es el hombre ese, incansable en su labor. Los jefes están siempre contentos y los ascensos a los puestos de responsabilidad se suceden a buen paso, merecido reconocimiento a los desvelos. La cafetería, algo en penumbra por las nubes que están paseando fuera, invita a la confidencia leve, al arriado de velámenes encubridores. Y el compañero le pregunta mientras remueve el azúcar con la cucharilla, la razón de su entrega. No hay, nunca ha habido, resentimiento en esas palabras de compañero, ni odio, ni envidia. Sólo hay la inocencia de conocer. De no haber respuesta, nada cambiaría entre los dos. Pero el hombre quiere responder y lo hace sin levantar la vista de su taza. Es todo tan simple, confiesa, como que prefiere hacerlo así para no pensar. 


804.

            Hace tiempo que renunciaste a comentar la actualidad de España en este blog. Era cuestión de agotamiento mental, decepción y renuncia. Hoy vas a romper esa norma para expresar algunas reflexiones a partir de los resultados de las elecciones últimas al Parlamento Europeo. Como sucede en otros países de la Unión, en España han ascendido los partidos extremistas. Siguiendo la tradición hispánica, aquí los ganadores en la mentalidad colectiva son miembros de la extrema izquierda, por más que los partidos tradicionales sigan partiendo la tarta en su caída lenta hacia el abismo. A raíz de estos efectos, lo que tus ideas te llevan a deducir es que la única democracia posible, la que defiende la vida, la libertad individual y la propiedad, la que se inventó en la antigua Grecia para evitar la tiranía, esto es, el abuso del poder ya sea por un individuo o un grupo social, la auténtica democracia debe ser radical para poder mantenerse erguida. El mal del régimen político español es su carencia de radicalidad democrática. Es decir, la traición a los principios de la limitación del poder a cargo de los ciudadanos. De lo contrario, nos quedamos sin argumentos contra los demagogos de uno y otro bando y, entonces, sobreviene la tiranía cuya manifestación moderna es el poder abrumador del estado y de la burocracia. Lo desolador de todo esto es que la responsabilidad recae únicamente en ese cuerpo de ciudadanos de nula formación democrática, siempre dispuesto a dejarse llevar por cantos de sirena que le prometen días de vino y rosas a cambio de vender su alma.