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HISTORIA DE UNA VOCACIÓN

RECUERDOS DE UN HELENISTA AFICIONADO

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No recuerdo cuándo caí en la cuenta de que existía un país llamado Grecia. Sí me había percatado durante las escasas ocasiones en que aparecía mencionado en los medios de comunicación, de que me brindaban letreros, carteles, textos escritos en el mismo alfabeto que usaba en mis clases de Griego con Esperanza Albarrán. Eran tiempos de la dictadura de los coroneles en Grecia, de la aventura chipriota, de protestas y manifestaciones que creaban un clima semejante a la revuelta atmósfera del final del franquismo. Empecé a recortar los artículos que traía el ABC, el diario al que mi padre ha sido fiel toda su vida, donde aparecían noticias sobre Grecia. Durante la Feria del Libro en Sevilla del año 1974 me di cuenta de que había una caseta de la editorial francesa Assimil, especializada en cursos de idiomas. Y allí que me presenté, tragándome esa timidez que siempre me ha coartado hasta el simple hecho de pedir un café en un bar, y le pregunté al dependiente si tenía el libro correspondiente al griego moderno. No sé cómo, ya sabía que Assimil tenía esa lengua en el catálogo de sus ofertas. El texto de base era el francés, pero no me importaba porque el francés había sido el idioma moderno que aprendí siempre en la escuela y, posteriormente, en el Instituto y hasta en la Facultad. Milagrosamente, lo tenían. Sólo el libro, sin los discos. Y, echando mano de mis ahorrillos, me lo compré en un santiamén. Todavía guardo en mi memoria aquellas escenas. Era una tarde lluviosa. Tenía un tiempo libre entre clases. En aquellos tiempos de la famosa dictadura, los alumnos podíamos salir y entrar del centro sin trabas. Así que me fui a la Plaza Nueva, donde se celebraba la Feria del Libro, me compré el libro y volví al Instituto empapándome de aquellas páginas tanto como de la lluvia. Junto a la sensación de querer comerme aquellas líneas de texto, revolotea en mi memoria la sensación tener mojados los zapatos, los calcetines y los pantalones del chaparrón que estuvo cayendo, mientras avanzaba sorteando el tráfico por la calle Amor de Dios rumbo al Instituto.

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