999.

HISTORIA DE UNA VOCACIÓN

RECUERDOS DE UN HELENISTA AFICIONADO

61

En el verano de 1982 tuvo lugar el acontecimiento tanto tiempo esperado. Viajé por primera vez a Grecia. Fue sólo una semana en Atenas. Allí me esperaba un amigo que llevaba tiempo en la ciudad y que, a su vez, tenía amistades del lugar que me hicieron de guía. Iba con el cerebro lavado y con unas anteojeras que me impidieron ver la realidad. Todo me pareció fantástico. La ciudad, vibrante; la gente, amistosa, llana, vital; las ruinas, fascinantes; los museos, extraordinarios; la región del Ática, asombrosa; el teatro de Epidauro y la representación a la que fuimos, arrebatadores. Sólo con el paso del tiempo y la madurez pude llegar a captar que la ciudad de Atenas es caótica y fea, cuya contaminación en aquellos días podía mascarse en la boca, por no añadir el calor sofocante que reinaba; los griegos, en su mayoría desorganizados, incívicos, con esa supuesta apertura que no tapa el fracaso colectivo como sociedad moderna, fenómeno similar al de España; las ruinas, decepcionantes por lo que tenían de gloria marchita, y acosadas por miríadas de turistas; los museos, modestos en comparación con lo que hay disperso por el mundo e igualmente intransitables por el turismo; la región del Ática, copia de la ciudad de Atenas; la representación en Epidauro, a la altura de las circunstancias si no fuera porque el teatro estaba lleno de guiris que aguantaban estoicamente (por ser extranjeros) una obra cuyo texto no entendían. Lo mejor, sin duda, la cocina y la hospitalidad. En suma, mi experiencia fue positiva y disfruté enormemente esa escueta semana. Volví a mi casa con la intención de repetir. Fue la primera de las tres ocasiones que visité el país de mis sueños. La segunda fue el verano del año siguiente durante el cual pateé en compañía del mismo amigo del año anterior buena parte del Peloponeso y del norte de Creta. Durante un mes anduvimos azacaneados con las mochilas al hombro en autobuses, albergues de juventud y un cobertizo donde nos comieron los mosquitos esperando la llegada de un barco que nunca llegó. También disfruté enormemente la experiencia, más aún ya que tuve la oportunidad de sumergirme en el país, apartado de esa macrourbe llamada Atenas y contactar con la gente de forma directa. Mis opiniones sobre Grecia y los griegos se confirmaron y ese mes queda para mi memoria como un tiempo maravilloso. La juventud tiene esas cosas. La tercera ocasión fue ya en el año 1990 en el que estuve durante un mes en Atenas, también con ese amigo, esta vez con una ayuda de la Consejería de Educación y con el objetivo de recopilar material para mi tesis en el Centro de Investigaciones Bizantinas. El proyecto estaba pensado que me ocupara tres meses, pero al primero ya estaba cumplida mi misión, así que volví y renuncié a los otros dos meses de licencia. Como ya había sustituto contratado, me permitieron gozar de esos dos meses en mi casa. Con todo, ese comportamiento fue la causa, creo, de que ya nunca más me volvieran a conceder una licencia con ayuda económica, mientras que a otros conocidos se las renovaron varios años sucesivos. Lo mejor de esta tercera ocasión fue vivir Atenas en el mes de noviembre. Mi natural melancólico apreció ese camino diario entre la lluvia, la humedad y las hojas muertas que me llevaba del modesto hotel donde estábamos hospedados casi a los pies de la Acrópolis hasta el Centro de Investigaciones Bizantinas a través del Jardín Nacional.

 

 

Anuncios

3 comentarios on “999.”

  1. Babunita dice:

    “Con todo, ese comportamiento fue la causa, creo, de que ya nunca más me volvieran a conceder una licencia con ayuda económica, mientras que a otros conocidos se las renovaron varios años sucesivos.”

    No le quepa duda.

    • Emilio dice:

      De todos modos, aquella bicoca desapareció. Eso de que los profesores de enseñanza media tuvieran ayudas económicas y permisos con sueldo para hacer investigación desgradaba a los pedagogos y a los profesores universitarios. Y una de las consecuencias fue la desaparición de tales incentivos. A tal punto llegó esa inquina que durante los últimos tiempos de mi vida activa, en los concursos para traslados o de acceso a la nefanda “condición de catedrático” puntuaba más un curso de macramé dado en el centro de profesores (chiringuito “okupado” por la UGT con la supuesta finalidad de mantener a los profesores al día) que una tesis doctoral con premio extraordinario. Como bien recordaba mi amigo y colega José Manuel López en un comentario anterior, para buena parte de los burócratas y de los abducidos por la pedagogía, ser doctor en un instituto era algo mal visto. En este sentido. una de las obsesiones de los socialistas fue desvincular el bachillerato de la universidad, actuación que contaba con el beneplácito de los profesores universitarios que en un buen número siempre nos miraron con desprecio. También era una manera de cortar la posible invasión dentro de los departamentos y de salvaguardar la santa endogamia universitaria. Eran especialmente beligerantes los becarios y profesores asociados que, metidos de lleno en el “cursus honorum” para acceder a la titularidad solían ver con horror al pobre profesor de bachillerato que trasteaba en las bibliotecas para hacer una tesis o escribir artículos para revistas especializadas. Su argumento era simple: ¿para qué pretenden los profesores de instituto intentar acceder a ser profesor universitario si ya tienen un trabajo, y además fijo?

  2. Babunita dice:

    Hace unos cinco años jubilaban los últimos catedráticos de Enseñanza Media… desconocemos si queda alguno en nuestra Geografía, pero, en cualquier caso, nosotras que somos malas, sospechamos que además de las inquinas, ciertas, que nos relata arriba y que tres o cuatro en su misma situación, también nos habían contado, creemos que este asunto ha formado parte del maquiavélico plan progresista de “formar” hordas de como dicen ahora “gente”. Es decir borregos, vamos, rebaños: beeee, beeeee, beeee…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s