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Lo que salvó al cristianismo de ser una fracasada religión mistérica oriental en el seno politeísta del Imperio Romano fue la rápida absorción de la mentalidad de su época. Nunca hubiera pervivido a través de los siglos si no hubiera adoptado la organización administrativa del Imperio. Por otro lado, sumamente determinante para el futuro de la nueva religión resultó el hecho de que sus textos fundacionales fueran escritos en griego, no en arameo o hebreo. También lo fue que pronto percibieran sus seguidores la necesidad de ganarse a la élite intelectual. Su control del pueblo llano era insuficiente. Su programa proselitista exigía el completo dominio de la sociedad y para ello la intelligentsia cristiana (formada en el espíritu racional griego y en el rigor administrativo romano) se planteó una auténtica estrategia à la Gramsci avant la lettre, toda una Kulturkampf en la que salieron triunfadores. San Juan inicia su obra diciendo Ἐν τῇ ἀρχῇ ἦν ὁ Λόγος. Emplea dos términos de rancia tradición filosófica: ἀρχή (principio) y λόγος (palabra-razón). La fundamentación racional del cuerpo dogmático era una exigencia marcada por la tradición mental griega. Pasados los siglos, esa impronta helénica facilitó una exégesis alegórica de los textos fundacionales y, posteriormente, una crítica de los mismos que derivó en el cuestionamiento de los principios cristianos. El islam carece de esa huella helénica. Los escasos representantes musulmanes que cultivaron la filosofía (siempre tomando como punto de partida la filosofía griega) fueron más tarde o más temprano expulsados del seno de los creyentes. Tanto la pretensión de fundamentar en la racionalidad los dogmas como la exégesis alegórica de los textos sagrados son fenómenos imposibles de asimilar a una mentalidad musulmana por carecer de esos cimientos de inspiración helénica. Esa es la lacra que impedirá siempre al islam comprender las raíces de la mentalidad occidental y ceder ante su carácter. 

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Hace unas semanas, murió Gustavo Bueno. Desde tiempo atrás eres aficionado a leer artículos de la revista en internet El catoblepas, a visitar el Nódulo Materialista y a ver sus vídeos en Youtube. Los suyos y buena parte de los que protagonizan sus discípulos, personas que sin distinción de edad suelen reproducir sus gestos y tonos. Gustavo Bueno te resulta un personaje curioso. Sus lecciones magistrales son un batiburrillo de divagaciones. Su fabulosa erudición y sus amplios saberes le llevan a enlazar unos asuntos con otros hasta el punto de que, una vez terminada la lección, que puede durar más de una hora, sólo te quedan claros uno o dos conceptos y un enorme caudal de información que no sabes a qué vino. Intentaste leer Zapatero y el pensamiento Alicia. Se te cayó de las manos. Con todo, te gustaría leer su libro sobre la metafísica de los presocráticos y algunos de los que escribió sobre cuestiones de la modernidad. Su sistema del materialismo filosófico te temes que sobrepasa tu capacidad de abstracción. Era, sin duda, un sabio. Lo que te aporta es constatar la vigencia que aún poseen los planteamientos originarios y eternos de la Filosofía. En breves términos, el regreso a Sócrates, esto es, la indagación por el significado esencial de los conceptos, la necesidad de la argumentación y la duda ante lo que se nos da.