1080.

Parece que los políticos en estos tiempos de la postpostmodernidad tuvieran mentalidad de déspota ilustrado, por aquello de todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Lo malo del asunto es que, dada la altura intelectual y formativa de esa tropa, dirías que el adjetivo se ha caído de las alforjas y sólo ha quedado en su interior el sustantivo (¡ah, si Feijóo o Jovellanos levantaran la cabeza!). No otra conclusión puedes extraer cuando te enteras de que el sustento filosófico de su pretendida ilustración es aquella frasecita oída en las manifestaciones del día 8 de los corrientes en apoyo de eso que llaman “feminismo”: “la talla 38 nos aprieta el chocho”.

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1079.

Siempre has pensado que los separatistas regionales en España son tremendamente españoles en su forma de ser. Cuando sabes de las ensoñaciones célticas de los nacionalistas gallegos, con sus cabellos rubios y sus ojos claros frente a la raza impura de los españoles, o cuando sabes de la raigambre bíblica con línea directa hacia el Altísimo de esa raza superior vascongada; o cuando sabes del desprecio de los nacionalistas catalanes hacia esos seres inferiores que llaman “murcianos” o “andaluces”; en suma, cuando sabes de tanta letra con tinte de supremacismo, te viene a la memoria aquella impronta tan racialmente española como era la limpieza de sangre.


1078.

En nuestra época, cuando la humanidad está llevando a cabo las acciones más sorprendentes y benéficas, la preocupación de la élite es que la posteridad reciba un mundo lo más limpio posible de esa acción humana. Paradójicamente, antes, cuando el mundo era peor, el ansia de la élite era dejar a la posteridad su impronta.


1077.

Los antiguos griegos tenían dioses. Veneraban a sus dioses, les temían, les hacían sacrificios, pero con esto no adoraban al creador del mundo, al señor del Tiempo. A través de sus dioses, se adoraban a sí mismos y a sus circunstancias, a su quintaesencia en tanto que humanos, a la propia humanidad que se contempla mejor en la distancia de unos seres asentados por encima del tráfago confuso de la mortalidad.


1076.

El mérito de los antiguos griegos fue desvelar y exponer a los ojos de todos la esencia lo humano. Eso los hace eternos. Y odiosos a quienes desean, drogados por la hybris, modelar lo inmodelable.


1075.

El feminismo es una de las puntas de lanza del neocomunismo para liquidar la tradición cultural europea, entendida como manifestación deletérea de unas relaciones de producción esencialmente injustas. En ese sentido, la suerte de la mujer en particular no es el objeto de ese feminismo, como no lo era la suerte del obrero en particular en el marxismo clásico, sino su fuerza como colectivo para derribar una estructura social  odiosa. De ahí que una mentalidad tan radicalmente antifeminista como la del islam no sea contemplada por los neocomunistas como enemiga, en tanto que manifestación de otra sociedad injusta en su esencia, sino como aliada en la común misión de borrar de la historia la tradición y los valores europeos.


1074.

Cuando los clérigos huyen, aparecen los sabios.