1098.

Como filólogo, siempre has sentido interés por las lenguas. Ese milagro evolutivo que, como bien apreciaron los griegos de la Antigüedad, en cuanto que portador de la razón, caracteriza más que otros rasgos la especie humana. Con ese punto de partida, las lenguas que se hablan en España al margen de la oficial, despertaron tu curiosidad en tiempos pasados. Tu ascendencia gallega y la fascinación por aquellas tierras que inundó tu infancia te acercaron al gallego. Recuerdas aquellos meses, cuando cursabas el segundo curso de carrera, en que estuviste asistiendo a clases de vascuence en el Centro Vasco-Navarro de Sevilla. Ese idioma ancestral te resultaba profundamente sugerente. Los estudiantes, gentes de edad mediana y madura, originaria de esas tierras, te miraban tan asombrados que entre todos aportaron un dinero a modo de beca para pagarte las clases que daba una muchacha con un aspecto que, posteriormente caíste en la cuenta, recordaba mucho a los batasunos. Lamentablemente, nunca te sedujo el catalán. Su sonoridad, lo sientes, te produce cierta grima y asquito; la superioridad que siempre han mostrado sus aborígenes de más remoto pedigrí te repele. Las cosas hoy han cambiado. Visto que las lenguas se han convertido en el arma más poderosa para destruir tu país y el proyecto europeo, visto ese lodazal de mentiras e imposturas en que los separatistas han convertido sus sociedades, ahora eres partidario del exterminio de esas lenguas, desde el vascuence a las infinitas resurrecciones de extrañas hablas conocidas sólo en los valles recónditos o en los secarrales perdidos sin más patrimonio que un vocabulario rural y una nula literatura. Bienvenida sea, pues, la más que segura extinción en el altar del español de todas esas reliquias de la torre de Babel. En la guerra, como en la guerra.

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1096.

Como persona que ha dedicado su vida a las Humanidades, estás, en cierto modo, curado de espanto en lo concerniente a la naturaleza humana,  Con todo, no dejas de sentirte perplejo ante la necesidad que tus congéneres sufren de destruir lo que han construido. Está demostrado de sobra que nunca antes la humanidad ha vivido mejor. La supervivencia de los individuos es hoy mucho más factible y en condiciones inimaginables hace solo unos cuantos decenios. En Occidente, nuestros niveles de subsistencia muestran opulencia general y, sin embargo, brotan por doquier gentes que no hacen sino maquinar procedimientos para echar por tierra todo lo conseguido. Son, se te antoja, elucubraciones de gentes aburridas, ahora que no es preciso pelear mucho para sobrevivir. No otra cosa son las imbecilidades de los adalides de la corrección política, que están llegando a niveles de ridículo, si no fueran tan peligrosos. En tu España, donde después de siglo y medio matándonos, conseguimos por fin una estabilidad envidiable en todos los sentidos, a pesar de los defectos que todo lo humano padece, dilapidamos el tiempo destrozándonos, con una élite preocupada en debates estériles y perniciosos, en vez de concienciar a los españoles para que se preparen frente a los retos que el futuro plantea si queremos continuar con una forma de vida donde la lucha por lo esencial sea cosa del pasado. Aquí lo importante es la bandera que ondeas, no tu competencia profesional. Vendrán tiempos de llanto y crujir de dientes; no por guerras, sino por la miseria.


1092.

Una de las frases que siempre más ilustrativas te parecieron de la mentalidad neocomunista que informa el partido Podemos y satélites es aquella que dijo su Amado Líder Pablo Iglesias: “hay que cabalgar las contradicciones”. Es una manera de expresar aquello de que el fin justifica los medios y una declaración de desprecio a la democracia cuyo fundamento es precisamente el respeto a las formas. Una vez producida la contradicción y su monta, las extensiones se multiplican. Así, no importa que la pareja aspirante a ser el moderno matrimonio Ceauşescu se haya comprado un chalet de 600.000 € en una zona pija de Madrid, sino que a la hora de justificar su conducta produzca un documento tan poco respetuoso con el lenguaje no sexista. En negrita van los añadidos y correcciones de ese comunicado conforme a las reglas que el neocomunismo exige y que la pareja no respeta, cabalgando de nuevo sus contradicciones con garbo y elegancia.

Hola a tod@s, compañeros y compañeras de Podemos.

Cuando decidimos implicarnos en la actividad política con un nivel de responsabilidad alto, asumimos que cada aspecto de nuestra vida, incluso muchos aspectos personales, estén sometidos al escrutinio público. Así que nos toca hablaros de lo que, por otro lado, es público.

Nos hemos comprado una casa en Galapagar a 40km de Madrid, y para pagarla tenemos a medias una hipoteca de 540.000 euros con Caja de Ingenieros que iremos pagando poco a poco durante 30 años. 48 horas después de firmar la hipoteca el 9 de mayo presentamos nueva declaración de bienes en el Congreso para mantenerla actualizada cumpliendo nuestro compromiso de transparencia.

Pagaremos al mes algo más de 800 euros cada uno y cada una. Sabemos que muchas familias españolas, incluso con dos sueldos, no pueden permitirse una hipoteca así, y por eso entendemos que es tan importante defender salarios dignos para todos y todas. También basta ver los precios de la vivienda en Madrid para saber que elegir un sitio para construir un hogar no es una tarea sencilla para la mayoría de españoles y españolas, y por eso también decidimos buscar más cerca del campo. La realidad es que nuestros sueldos, que son públicos y que son decididos por la Asamblea Ciudadana de Podemos, nos han permitido emprender este proyecto.

Llevamos mucho tiempo buscando una casa en el campo donde poder avanzar en nuestros proyectos como familia, y en concreto para poder cuidar a nuestros hijos y nuestras hijas con algo de intimidad. En Galapagar además viven muchos  amigos y muchas amigas con los que nos gustaría que nuestros hijos y nuestras hijas pasen tiempo. Para nosotros y nosotras es difícil no llamar la atención desde el momento en que pisamos la calle y nos gustaría que nuestros hijos y nuestras hijas puedan vivir su infancia de la forma más normal posible.

La entrada de la hipoteca y las reformas las hemos costeado con una parte de nuestros ahorros. Irene ha necesitado para ello pedir un préstamo a su padre. El padre de Irene ha trabajado toda su vida como mozo de mudanza y su madre es profesora de educación infantil. El padre y la madre de Pablo han ganado más. Su padre es inspector de trabajo (jubilado) y su madre abogada laboralista (jubilada). Tenían buen sueldo, sobre todo su padre, y le dejarán una herencia que nos ayudará.

Nuestros ingresos, cuentas corrientes, propiedades así como los impuestos que pagamos están declarados al Congreso y en el portal de transparencia de Podemos; igual que los de todos los cargos públicos de Podemos.

Pablo además del sueldo de diputado una vez hecha la donación correspondiente, presenta Fort Apache y Otra Vuelta de Tuerka y recibe derechos de autor por los libros que ha escrito. Así lo declara en el portal del transparencia y al Congreso, que estableció la compatibilidad de su tarea como diputado con estas actividades. Hace dos semanas él tenía muchos ahorros; ahora muchos menos y una deuda de 30 años.

Pablo criticó hace 6 años a un ministro por comprarse un ático de 600.000 euros. Ambos y ambas pagaremos en 30 años, algo más de la mitad de esa cantidad cada uno y cada una. Y lo pagaremos para comprar una casa en la que vivir, no con la que especular. Y en todo caso siempre hemos afirmado que a los ministros y a las ministras y a cualquier cargo público hay que criticarles por sus políticas o eventualmente por su corrupción, no por gastarse su dinero en lo que quieran mientras lo hagan de forma honrada. Y eso aunque nosotros y nosotras consideremos que los cargos públicos deberían tener sueldos más ajustados y nos lo apliquemos. En Podemos establecimos que nuestros cargos públicos deben cobrar 3 salarios mínimos. Nos parece que los representantes públicos y las representantes públicas deben tener buenos salarios, pero entendemos que deben ser más ajustados que los actuales y nos lo aplicamos a nosotros mismos y nosotras mismas.

Para nosotros y nosotras es una suerte poder emprender este proyecto de vida y de familia, pero aún así tenemos la sensación de que con nosotros y nosotras se hacen cosas que no se hacen con otros representantes públicos y otras representantes públicas. Se han publicado fotos de nuestra casa, incluso de las habitaciones con los muebles de los anteriores propietarios y de las anteriores propietarias. Nos persiguen paparazzi y paparazze cuando vamos al hospital, al notario y a la notaria o a sacar a los perros y a las perras y después venden sus fotos a Eduardo Inda. No deseamos que les ocurra lo mismo a otros líderes políticos y a otras líderes políticas ni a creadores y creadoras de opinión o propietarios y propietarias de medios de comunicación. Creemos que cualquiera, por muy importante que sea su rol político, tiene derecho al menos a la intimidad de poder ir a una revisión ginecológica a un hospital público sin que le sigan y le hagan fotos. Pero asumimos que con nosotros y nosotras  funcionan reglas diferentes que con los demás. Sabemos por qué es. También por eso queremos vivir más cerca del campo.

Sabemos que nos criticarán hagamos lo que hagamos. Nosotros y nosotras seguiremos haciendo nuestro trabajo lo mejor que sabemos y construyendo un proyecto de vida que nos hace felices.

Seguimos. Abrazos


1089.

El pueblo donde vives, en la Andalucía profunda, experimentó durante los decenios de los 50 a los 60 del pasado siglo una potente emigración a Cataluña, especialmente a Barcelona y su zona de conurbación. Allí trabajaron duro, prosperaron y encontraron un lugar donde pudieron llevar una vida más confortable que la ofrecida por el laboreo en el campo. Suelen venir ellos, sus hijos y sus nietos a visitar este pueblo en vacaciones. En ese semillero humano, surgen a veces personajes que, aun conocida su antigua raigambre local, tornan hablando con acento catalán (aunque con los suyos hablan directamente en catalán) y con ese deje despectivo que suelen tener quienes se consideran miembros de una casta superior. Desde que comenzó todo el sinsentido de la pretendida independencia de Cataluña, una de las preguntas que siempre te ha asaltado es la razón por la que tantos emigrantes y descendientes de emigrantes del resto de España han adoptado esa posición y, bastante asiduamente, en su aspecto más radical. Lo que hay es el complejo de inferioridad asumido con el que emigraron y que, una vez allí, fue fomentado por parte de la élite gobernante catalana de toda la vida. La astucia del catalanismo les hizo ver que podían salvarse de su pecado original mediante el empleo exclusivo de la lengua catalana y la mimetización con el entorno de una sociedad que se considera a sí misma poblada por seres superiores al resto de los españoles. La inversión en el negocio era relativamente fácil. De ese modo, pasaron de ser andaluces, seres de inferior cualidad humana, a catalanes, seres de una cultura superior. Y muchos aceptaron el trato, aunque su papel es el de masa. Si uno repasa los apellidos de los miembros de los partidos independentistas son muy escasos aquellos que no son de origen catalán.


1083.

Espumarajos por la boca está expulsando la progresía española porque una mujer, negra e inmigrante ha asesinado con alevosía, premeditación y crueldad a un niño de ocho años blanco y español. En su Evangelio, esa mujer pertenece a una clase limpia de cualquier tacha en función de sus accidentes sociales y biológicos. Ellos, los progres, apóstoles de la igualdad, niegan a la asesina el carácter más elemental de la igualdad, el de considerarla persona a secas y, por tanto, receptáculo de la parte oscura del alma humana.


1079.

Siempre has pensado que los separatistas regionales en España son tremendamente españoles en su forma de ser. Cuando sabes de las ensoñaciones célticas de los nacionalistas gallegos, con sus cabellos rubios y sus ojos claros frente a la raza impura de los españoles, o cuando sabes de la raigambre bíblica con línea directa hacia el Altísimo de esa raza superior vascongada; o cuando sabes del desprecio de los nacionalistas catalanes hacia esos seres inferiores que llaman “murcianos” o “andaluces”; en suma, cuando sabes de tanta letra con tinte de supremacismo, te viene a la memoria aquella impronta tan racialmente española como era la limpieza de sangre.


1062.

Es cierto que en los centros docentes de las regiones donde los nacionalistas periféricos imperan, se adoctrina a los alumnos. Nada hacen que no sea marchamo de toda instrucción pública desde la Antigüedad, una característica que se hizo consciente y manejable con el triunfo de la ilustración y el trasvase del poder monárquico al poder de los ciudadanos agrupados en la Nación. Para desatar este nudo gordiano no hay que sustituir una nación por otra, sino dejar que cada tutor de criatura decida cómo prepararle para afrontar la vida. Quizá, cheque escolar; pero, seguro, derecho a decidir de cada individuo, no de un colectivo. En este caso como en todos.